La vacuna de la duda

Pandemia politizada

La pandemia se presentó como una prueba de fuego para el gobierno de la Cuarta Transformación con una oposición que apostó por su aplastante derrota

Por Ángel Álvaro Peña

Pocos países en el mundo se vieron tan claramente divididos para enfrentar la crisis que originó la pandemia del coronavirus. Por un lado, un gobierno que había mostrado sus marcadas diferencias con los anteriores, con una oposición rabiosa a la que nada le complacía, se enfrenta a una enfermedad mundial de la que nada se sabía en ese momento.

Los antecedentes sanitarios eran un simple marco de referencia que servían de muy poco para combatirla y prevenirla. En esa panorámica, ese gobierno que estaba transformando debió dar un giro dedicando mayores esfuerzos al sector salud y ya que no podían preverse transformaciones en el ámbito sanitario sí se prepararon para ser los de los primeros países en adquirir la vacuna. Una vacuna que debió pasar varios filtros que nunca parecían satisfacer completamente a los evaluadores internacionales.

La vacuna en sí misma se convirtió en un objeto eminentemente político para la oposición, cuando debió considerarse un objetivo que compartieran urgentemente con el gobierno para traer salud y bienestar para los mexicanos.

La propuesta desde las más altas tribunas políticas fue la de compartir sus prerrogativas que provienen de los impuestos de los mexicanos para la adquisición de vacunas y todos los implementos necesarios para mitigar los efectos de la pandemia. La oposición en un acto criminal se negó a hacerlo.

La oposición empezó a quejarse por la falta de apoyos a los empresarios, cuando en realidad más de un sector del empresariado vivió los mejores momentos de este siglo, y tal vez de otros muchos, porque el farmacéutico, donde hay varios socios pertenecientes a los gobiernos anteriores, vivió momentos estelares con la venta de medicamentos, oxígeno, gel, cubrebocas.

La industria farmacéutica en un año aumentó su valor de mercado en 90 mil millones de dólares, es decir, 1.7 billones de pesos. Sector de donde debió salir algo de ayuda soldaría dadas sus exorbitantes ganancias. Nunca lo hicieron, al contrario, aumentaron precios y escondieron medicamentos.

Esta ganancia es casi tres veces superior a los 653 mil 400 millones de pesos que el gobierno mexicano tenía contemplados en el presupuesto de salud para el año pasado. Más aún los 1.7 billones de pesos que ganaron en valor de mercado las farmacéuticas equivalen a 27 por ciento de los 6.2 billones de pesos que estima la Secretaría de Hacienda y Crédito Público serán los ingresos de México en todo 2021.

Según datos oficiales, siete de las farmacéuticas, todas ellas extranjeras, más grandes del mundo –Johnson & Johnson, Pfizer, AstraZeneca, Moderna, Novavax, BioNTech y CanSino– tienen un valor bursátil de 776 mil 380 millones de dólares, 89 mil 471 millones más respecto de los 686 mil 908 millones de dólares de hace un año.

A pesar de todo esto la oposición ni cooperó con el sector salud con sus prerrogativas ni presionó a las empresas farmacéuticas para solidarizarse con los mexicanos, al contrario, le pidió al gobierno federal apoyos para los empresarios, principalmente para los farmacéuticos. Esa es la oposición que ahora tenemos en México.

Por otra parte, los laboratorios también tienen sus propias ganancias, la mayoría de los laboratorios que fabrican este medicamento tiene plantas en México, donde han aprovechado los bajos salarios, los beneficios fiscales, la tolerancia de las autoridades para depredar el medio ambiente en México, etc.

Así también la vacuna se vio cuestionada por una oposición que de la noche a la mañana se convirtió en experta y entronizaba a cualquier catedrático, sin importar la universidad donde impartiera clases, en especialista, experto o genio.

Dijeron que la vacuna tenía fines electorales, que se le daba prioridad a los estados donde habría elecciones y se privilegiaban sectores de la población afines a la 4T. Los cuestionamientos contra las vacunas parecieran querer evitar la cura con tal de desgastar al gobierno y sentirse los salvadores de los mexicanos, pero el tiempo de contribuir a la salud ya había pasado, si así lo hubieran querido en realidad, los dineros que ahora utilizan en las granjas de bots contra el gobierno y el sector salud pudieron compartirlo para lograr celeridad de la vacunas o a adquirir un mayor número en menor tiempo, pero para la oposición la consigna es más importante que la salud y la vida de los pobladores. Esto quedó evidenciado en los últimos 12 meses.

Afortunadamente la vacuna de AstraZeneca está cerca, el director general de organismos y mecanismos regionales americanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Efraín Guadarrama, confirmó que aterrizará en México el 18 de enero, para que pase a su fase final, la de envasado, luego de acompañar a Hugo López-Gatell a Argentina, para entrevistarse con el mandatario progresista de aquel país Alberto Fernández, logrando que se fabricara en México y el país sudamericano 210 millones de dosis que se distribuirán para estos dos países y el resto de América Latina.

Esto quiere decir que los cálculos de que dicha vacuna estuviera en México a partir de marzo, ahora luego de este convenio, estará lista en febrero.

La vacuna de AstraZeneca es importante porque es la que más dosis tendrá disponibles México: serán 77.4 millones de dosis que se aplicarán en razón de dos por paciente, de manera que se prevé sean suficientes para 38.7 millones de mexicanos.