Panistas agresores de género

Bisagra

Por José Páramo Castro

Las diputadas locales de Oaxaca, Aleida Tonelly Serrano Rosado, del partido estatal Mujeres Independientes, presentaron una iniciativa de ley para garantizar que personas perpetradoras de violencia contra las mujeres queden fuera de las contiendas electorales.

La propuesta empieza en la entidad oaxaqueña, donde se estudiarán reformas y adiciones a los artículos 34, 68 y 113 de la Constitución Política de la entidad, para establecer de manera expresa que quien aspire a una candidatura, ya sea para la gubernatura, para una diputación local, o bien para integrar un ayuntamiento, deberán no tener antecedentes de haber ejercido violencia.

Esto quiere decir que si esa ley se extendiera al país, los candidatos panistas a las gubernaturas por Chihuahua y Querétaro, Gustavo Madero y Mauricio Kuri, respectivamente, quienes el 16 de noviembre de 2019, intentaron golpear a la entonces presidenta de la Mesa Directiva del Senado de la República, Mónica Fernández Balboa, hechos de los que hay varios videos que prueban esta conducta que debería ser motivo suficiente para que cualquier partido político los expulsara de sus filas, pero el PAN, en su doble discurso y su simulación moralista ahora los convierte en posibles gobernadores de dos estados del país.

El discurso panista en general no sólo es misógino, sino violento. Sabemos lo que puede desarrollarse en los hechos luego de un discurso agresivo, la prueba está en los recientes sucesos en Estados Unidos que un acto generalizado de violencia es precedido por un discurso destructivo, como el que el PAN utiliza desde hace más de dos años.

Durante dos años, el PAN solicita diariamente la renuncia de alguno de los miembros del gabinete del actual gobierno, demanda penalmente a cada uno de ellos, incluyendo al Presidente de la República, cuestiona –con ignorancia supina de por medio—toda disposición de gobierno. La cúpula panista lo mismo cuestiona simples descuidos de cubrebocas hasta presuntos actos de corrupción sin pruebas.

El dirigente nacional del PAN, Marko Cortés, terminó por darle el último suspiro a la ideología panista con más de 80 años de incidir en la política nacional al abrir las puertas de su partido a “aquellos aspirantes a gubernaturas no electos por Morena, de cara al proceso electoral de este año”. Criticaba que Morena estaba conformado por expriistas, ahora el PAN podría estar integrado por exmorenistas.

Es decir, el PAN es un club de amigos que tiene como condición esencial el resentimiento y la venganza para poder pertenecer a este grupo. Un equipo de futbol tiene más ideología que el PAN en estos momentos, hasta estos límites ha llevado a la derecha oficial el líder nacional panista.

La agresividad no sólo acusa miedo y desesperación sino una conducta patológica, más aún si se ejerce contra las mujeres, desde el machismo, propio de los conservadores, se les considera más débiles que los hombres. Es decir, antes de que alguien pueda acceder a una candidatura debe haber un mínimo de examen psicométrico, porque en el PAN parecen colarse desde sociópatas hasta adictos al alcohol y lo peor es que obteniendo el triunfo en las urnas arrojan muertes, desaparecidos, torturados, etc., a lo largo y ancho del país.

Ojalá la iniciativa de ley de las diputadas prospere y se generalice a todo el país para que estos sujetos se queden dónde deben estar y no intenten gobernar ni siquiera en su casa.