Vacuna para todos

Bisagra

Por José Páramo Castro

Cuando los esfuerzos de la mayoría de los ciudadanos radican en la igualdad entre los mexicanos, quienes se reúnen en diferentes necesidades comunes como es el caso de la vacunación, donde ricos y pobres, sabios e ignorantes confluyen por un fin común, no falta quienes quieren darle un lugar a lo que consideran que haya necesidad de desigualdades de todo tipo.

La nostalgia por los tiempos que pasaron donde había siervos y amos es recordada por algunos como si se tratara de una clase de historia, y ahí está el ejemplo de que el expresidente de la república se fue vacunar, y lo muestran como un acto heroico, lo mismo que su gestión al frente del país.

La historia no engaña a nadie, hay quienes quieren estar ciegos ante ella y para la mayoría de los mexicanos Echeverría es un asesino. Después de tantos años de la matanza de Tlatelolco, y de muchas luchas de hombres y mujeres del país, la desigualdad sigue diciendo la mejor manera de vivir para algunos y el feudalismo el sistema de vida apreciado.

El hecho de que se haya vacunado un expresidente, bueno, malo o regular, no debería ser noticia destacada a estas alturas, pero hubo medios que le regalaron un espacio en la primera plana, teniendo tanto que decir del país en estos momentos.

La desigualdad no puede seguir mostrándose como forma de vida ante el mínimo pretexto. Ya no es tiempo de mexicanos de primera y de segunda; sin embargo, hay quienes añoran el pasado como si en esos tiempos hubiera imperado la libertad. Desde luego la hubo para algunos, hubo libertad para robar, para secuestrar, para torturar y hasta para matar. Ese país debe quedar atrás.

Los presidentes eran tratados como reyes, y en esa nostalgia por la monarquía va implícita la servidumbre de los mexicanos ante la corona española por cinco siglos que algunos no pueden olvidar porque está en sus genes obedecer, honrar, mantener el culto a la personalidad ante seres iguales a cualquiera que fueron tratados como si se tratara de semidioses. Y es en esa perspectiva que exaltan que un expresidente de la república se haya vacunado como cualquier mortal.

Monarquías que deben ser olvidadas en la historia del mundo siguen dejando huella en México, porque los privilegios son propios de esos reinados, esto no quiere decir que haya un solo segmento de la población, que la equidad nos confunda a unos y otros mexicanos, pero que sí tengamos los mismos derechos todos. Unos ricos y otros pobres, todos iguales ante la ley y sobre todo ante la historia.

Esta exaltación de la figura de un expresidente presentada como una hazaña no es propia de esa persona, hay muchos con su edad que fueron a vacunarse y no son noticia, no tiene por qué serlo. La vacunación es un derecho que aprovechan todos y es bueno que esa persona se haya vacunado, pero que no se presente como un acto singular que debe diferenciarlo de muchas otras personas de 60 años que asistieron a vacunarse.

La aplicación de la vacuna no mide conciencias, ni cuentas pendientes con la justicia, ni deudas con la historia, es para todos.