500 años: Ni perdón ni olvido | Capítulo III: El Poder

Por El Cataro

Después de muerto Moctezuma Xocoyotzin, fue nombrado tlatuani de los mexicas a su hermano Cuitláhuac, llamado “al que se le encarga”, quien fuera tlatuani de los de Iztapalapa, y gobernó a los mexicas únicamente durante cuatro meses, a él correspondió dirigir al ejército de los mexicas en la gloriosa noche del 30 de junio de 1520, en la que los tenochcas derrotan en histórica batalla a los españoles. Para mala fortuna de los mexicas, Cuitláhuac muere Infectado de viruela.

A la muerte de Cuitláhuac, los nobles y los sacerdotes mexicas, eligen al décimo tercer tlacatecutli de Teochtitlán, Cuauhtémoc, llamado “el águila que desciende”, sin saber que sería el último gobernante de México.

De los tres últimos tlacatecutlis mexicas hablaremos más adelante, porque a ellos les tocó vivir acontecimientos muy importantes con la llegada de los españoles, en la defensa de la cultura y de la identidad de México como nación, y finalmente en la caída de México Tenochtitlán en la mal llamada conquista.

Mención aparte merece Tlacaelel, llamado el azteca entre los aztecas. Tlacaelel fue nombrado gran sacerdote de los pueblos de Anáhuac siendo muy joven, y tuvo una participación muy relevante en la rebelión de los puebles de Anáhuac en contra de los tecpanecas encabezados por su tlatuani Maxtla. De hecho, esa guerra es el primer acontecimiento importante en el que Tlacaelel, participa como asesor del Tlacatecutli mexica, siendo este Izcoatl. Poco a poco, por su cultura y sabiduría Tlacaelel se convirtió en el Cihualcoatl, es decir el consejero imperial. Se convirtió en el ideólogo del desarrollo de la cultura y de la expansión territorial del pueblo mexica. Después de la muerte de Ixcoatl, siguió siendo el consejero de “el flechador del cielo “Moctezuma Ilhuicamina, siendo pieza importantísima en el florecimiento de la cultura mexica y en la expansión territorial de su pueblo. Igualmente, como heredero de Quetzalcoatl y portador del emblema sagrado, era respetado en el ámbito religioso obviamente, en el ámbito cultural y en el ámbito de la nobleza y gobierno, no había cosa importante en el territorio dominado por los mexicas, que no se le consultara y escuchara su opinión. Fue consejero también de Ahuizotl y de Tizoc.

Tlacaelel tuvo varias ocasiones la oportunidad de ser elegido Tlacatecutli del pueblo mexica, pero no aceptó, para no concentrar el mando religioso y el de gobierno o político en una sola persona. sin embargo, su importancia era tal, que como señala el código mendocino “Porque no siendo rey, hacia más que si lo fuera …ya que no se hacía en todo el reino más que lo que él, Tlacaelel, mandaba”. Esa era la importancia del azteca entre los aztecas, del ideólogo del desarrollo cultural y de la expansión territorial del pueblo mexica.

LA CULTURA DEL PUEBLO MEXICA

Hemos mencionado que cuando los mexicas llegaron al gran lago en espera de encontrar la señal dada por el padre de todos los dioses Tonacatecutli, tomaron la decisión de no enfrentar a los culhuacanos, sino de aprender de ese pueblo heredero de la cultura Tolteca, toda su ciencia y costumbres, lo que les permitió en poco tiempo empezar a desarrollar una cultura propia, bajo el gobierno de Acamapichtli, su primer tlacatecutli.

Es decir, los mexicas se insertan en la cultura que otros pueblos habían venido desarrollando, y estamos totalmente de acuerdo con Fernando Díaz Infante que en su libro La Educación de los Aztecas, a este respecto señala: “En los aztecas convergen las dos formas de vida que practicaron los pueblos de Mesoamérica: la guerrera y la humanista; corrientes aparentemente contradictorias, pero que dentro de la mística eran el equilibrio, razón suficiente que les permitió triunfar e imponer su cultura en el amplio territorio en que florecieron tan diversos pueblos. Cuando llegaron a la meseta central con esa disposición de forjar su identidad, se preocuparon por cimientos filosóficos que les dieran el rostro y el corazón. Adoptaron así la doctrina humanista de Quetzalcóatl, cuya ardiente vocación hacía la trascendencia motivo a todo un pueblo a que con energía vital tuviera el propósito de transfigurar la historia, sobrepasando la individualidad, para así crear una conciencia social y cultural renovadora”.

El humanismo iba en la búsqueda de “el rostro y el corazón”, que se refiere a la personalidad bien cimentada, libre de miedos y dudas. Forjar esa personalidad en el pueblo requería de un gran esfuerzo, y para ese fin primordial se empleó la educación, tal y como también lo hicieron los griegos.

Para los mexicas la educación fue la pieza angular de su cultura, y la educación tenía el propósito central de formar la personalidad del individuo, es decir “in ixtli, in yollotl”, “alcanzar el rostro y el corazón”, forjar la personalidad. Se decía que el que no tenía fundamentos no tenía rostro y el que no tuviera corazón en movimiento nada podía lograr. Era tener fundamentos, conocimiento, sabiduría, y tener corazón en movimiento para lograr lo que les indicaba la sabiduría. (Continuará)

 

Parte del tercer capítulo del libro “500 años: Ni perdón ni olvido”, escrito por Cataro.