Cuba, la eterna tentación

Bisagra

Por José Páramo Castro

La agresión de Estados Unidos a Cuba, a través de sus agentes coordinados por los cubanos de Miami, se convierte en un dique de contención que sirva de advertencia a los pueblos de américa latina para que ya no voten por regímenes contrarios a las políticas del gran vecino del norte.

El avance de los gobiernos de izquierda, la vocación nacionalista de gobernantes como Bukele, quien, sin ser de izquierda, le coloca barrera a la intromisión de Estados Unidos, preocupa a Biden, quien cuando despertó se dio cuenta de que ya era presidente de Estados Unidos.

Ante esta noticia de la sorpresiva marcha de la izquierda en América Latina, prefirió atacar desde las bases sociales a Cuba, para que detenga esa marcha. Así, puede anunciar que si siguen votando por la izquierda van a terminar como Cuba.

Las circunstancias de cada país son muy diferentes, lo que nos acerca es la raíz, el pasado, la historia. El futuro debe unirnos a partir de necesidades e intereses comunes, sin importar las ideologías de sus gobiernos, pero la manera tan simple de ver la política de Estados Unidos arroja intentonas como ésta, que ahora no sabe cómo arreglar ante el apoyo de China y Rusia al gobierno cubano.

Estados Unidos sabe que no es la primera potencia mundial, ni siquiera es la segunda. Ha dejado de ser la vanguardia en la carrera armamentista y sólo tiene ventaja en la exploración espacial, pero eso no le sirve de nada mientras no parezcan los marcianos a querer seducir a la estatua de la libertad.

Biden sabe que le tocó gobernar el país más endeudado del mundo, cuya vulnerabilidad crece todos los días. Mientras el PIB de China es de 12,7 por ciento, el de Estados Unidos es de 1.1. Claro, pandemia de por medio.

Roger Waters, líder del grupo inglés Pink Floyd, describe perfectamente la situación de Cuba, para quienes no conocen la historia: “Si le interesa mi casa y no me la puede comprar, es porque no se la quiero vender, ni tampoco se la quiero alquilar o arrendar… Entonces usted me encierra en mi casa, y no me deja salir para ir al supermercado, ni a la farmacia, ni al banco, ni tampoco deja que me vendan los repuestos del carro o la moto, y aunado a esto me cancelan las cuentas y tarjetas de crédito y ahorro…Al cabo de un tiempo mis familiares se van a desesperar, algunos escaparán por la ventana y usted desde afuera empezará a vociferar que soy un inepto para conducir las riendas de mi casa y que soy un dictador, que hago sufrir a mi familia… y entonces van a comenzar a decir que el gobierno de mi casa está en crisis y que los vecinos tendrán permiso para intervenir y echarme con el propósito de atender la crisis humanitaria de mi familia. Eso sí…nunca usted dirá que lo que le interesa es quedarse con mi casa. Y por eso fue que usted me puso a mí en esta situación tan crítica ante mi familia”.

Si Estados Unidos tuviera un bloqueo como el de Cuba sería el país más pobre del mundo, su población estaría no sólo peor que en Cuba sino peor que en Colombia, donde hay más hambre y protestas que en la isla caribeña, pero eso no lo dicen.

El Caribe es la parte más vulnerable de Estados Unidos y en la burocratizada forma de pensar de Biden, considera que su fragilidad está en ese flanco. El anacronismo del pensamiento de Biden cree que el comunismo no sólo existe, sino que sigue siendo una amenaza para los intereses de su país, tal vez por ello su popularidad esté reduciéndose a cenizas y es evidente que quien gobierna es la vicepresidenta.

Cuba debe arreglar sus conflictos sin la intervención de nadie y si alguien se preocupa por la situación de los cubanos, incluyendo a los cubanos de la isla, es rechazar, por todos los medios el bloqueo.