No existen condiciones, señor presidente

Por: Zaynne Córdoba T.

México es uno de los países más afectados por la pandemia de Covid-19, ubicándose en el cuarto lugar a nivel mundial de muertes derivadas del virus; sumando hasta la fecha casi un cuarto de millón de fallecimientos, muy lejos de países como Noruega, donde la cifra apenas alcanza los 796 decesos, encontrándose en el lugar 115 de los países afectados, también muy lejos de Dinamarca que se encuentra en el sitio 97 del mismo ranking. Lo que nos demuestra que el INSABI no resultó ser un sistema de salud a la par de Noruega o Dinamarca, como nos prometieron.

Países con más muertes por Coronavirus al 16 de julio de 2021. Fuente: https://es.statista.com/estadisticas/1095779/numero-de-muertes-causadas-por-el-coronavirus-de-wuhan-por-pais/

Hoy las mutaciones de este virus tienen un potencial aún más mortal, como la variante Delta, la cual informó la Secretaría de Salud ya se encuentra en territorio nacional, situación que preocupa a gran parte de la población, pero parece no significar nada para el presidente López Obrador, quien desde la comodidad de su Palacio durante toda la semana pasada hizo un llamado al regreso a clases presenciales para el próximo mes de agosto.

Dentro de un monólogo -que bien podría inspirar una novela de terror o una historieta cómica- el mandatario federal aseveró que no existe nada que impida el regreso a clases, que las condiciones son óptimas y que “No vamos a tener para entonces problemas de contagios que puedan poner en riesgo a los niños, jóvenes, maestros y maestras y al personal educativo, porque está demostrado que la pandemia afecta a las personas mayores”; por lo que ya no se permitirá a los estados decidir, ahora el regreso a las aulas será ordenado a nivel nacional por un solo hombre que, al parecer, vive dentro de una burbuja alejado del mundo real.

Lejos de presentar evidencia científica, el presidente de la república piensa que solo basta su palabra para que en México se detengan los contagios; sin embargo, su palabra nos ha llevado a superar lo que su subsecretario de Salud calificó al inicio de la pandemia como un “escenario catastrófico”.

Durante su discurso, y careciendo totalmente de información veraz, Andrés Manuel López Obrador retrocedió más de un año y medio en el tiempo -cuando no se tenía mucha información del Coronavirus y se creía que solo afectaba a adultos mayores- pues indicó que está comprobado que no existe ningún riesgo para la comunidad escolar.

Apenas el sábado 17 de julio se informó sobre el fallecimiento a causa de Covid-19 de tres niños en Sinaloa, de 1, 10 y 14 años de edad; y el viernes 16, en Acapulco, se registró el ingreso de dos niñas y un niño, de entre 5 y 9 años al área de urgencias del Hospital General del Quemado, por presentar cuadros de Covid preocupantes, dos de ellos con baja oxigenación.

No, señor presidente, no existen condiciones para un regreso seguro a las aulas. Su decisión unilateral va a cobrar cientos de miles de vidas, y digo unilateral porque la secretaria de Educación, Delfina Gómez, hasta ahora solo ha demostrado servir como eco de lo que usted dice y carecer totalmente de decisión propia, igual que el resto de su gabinete.

Delfina Gómez, secretaria de Educación.

Y hablando de ecos y títeres, en Veracruz existe una situación que ya cae en lo ridículo, pues a menos de un mes de que el secretario de Educación, Zenyazen Escobar, informara que el regreso a clases presenciales en el estado sería hasta enero del 2022, por no existir condiciones que garanticen la seguridad de personal educativo y alumnado; ni tardo ni perezoso, pero si muy fuera de toda lógica, Cuitláhuac García Jiménez fue el primer gobernador en secundar las incoherencias del Ejecutivo federal, saliendo a declarar algo similar al monólogo presidencial. Y aunque el discurso fue el mismo, igual de desinformado, negligente y absurdo, lo dejo en similar pues aún le falta para lograr igualar el tono, el cantadito, los ademanes y las constantes pausas al hablar del presidente, de quien debe tener varios posters pegados por toda su habitación, ya que cada día se esfuerza más por imitarlo, aunque sus moditos le dificulten poder emularlo por completo.

Cuitláhuac García, gobernador de Veracruz.

No por nada la semana pasada un columnista de El Financiero señaló que Cuitláhuac García podría ser “Una de las personas más estúpidas de América Latina”, y aunque el título se lo ha ganado a pulso por otro tipo de cuestiones -más de sanitarios que sanitarias- aquí también se aplica para defender su recién ganado nombramiento, pues Veracruz se encuentra dentro de los 10 estados del país con más contagios y muertes por coronavirus, por lo que es de los gobernadores menos indicados para secundar los disparates presidenciales.

Es imposible un regreso seguro a las escuelas cuando estamos pasando por la Tercera Ola de Covid-19 en México, con apenas unas semanas de haber transcurrido un periodo electoral en el que mañosamente se estableció “semáforo verde” en toda la entidad para que no hubiera limitación alguna en poder realizar campañas políticas de forma negligente.

El presidente de la república asegura que desarrollará y presentará una estrategia para el regreso a clases presenciales el próximo mes. Desarrollará, apenas, cuando él y su equipo han tenido un año y medio para planificarla.

Para realizar estrategias de contención de una crisis sanitaria se necesita inevitablemente de la ciencia, y en el gabinete presidencial solo hay científicos de escritorio, ¿Quién va a asesorarlo para planificar la estrategia, Hugo López-Gatell, el hombre que pese a las recomendaciones de las autoridades sanitarias de todo el mundo dijo que no era necesario utilizar cubrebocas, solo para justificar que su jefe el presidente no lo hiciera?

Andrés Manuel López Obrador y Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud.

Los mexicanos no podemos depender de un “queda bien” para una responsabilidad tan grande como es preservar la salud de un país entero, tampoco de un hombre que invitó a la gente a seguir saliendo y a abrazarse, y que dijo que para evitar el contagio se podían utilizar amuletos.

Ya basta de tomar decisiones irresponsables, ya basta de anteponer ideologías y rivalidades antes que la vida humana. Tienen la oportunidad de hacer cuando menos una cosa bien, de ser recordados como quienes alguna vez de verdad vieron por el pueblo, y no solo como los más estúpidos de América Latina.