Partidos agonizantes

Postigo

Por José García Sánchez

Los partidos que integran la alianza todavía no acaban de digerir la derrota porque no hay aún recuento de daños que surgen con crudeza en estos días. Es el caso del PRD que a pesar de su optimismo injustificado sigue perdiendo el registro en varios estados.

La radicalización antagónica de los comicios del pasado 6 de junio dejó sin oxígeno a muchos partidos. En Morelos, por ejemplo, de 23 partidos políticos que participaron 12 perdieron su registro, entre ellos el PRD, que ya lo había perdido en Guanajuato, Colima y Querétaro.

Tal proceso de extinción de los partidos satélites ha iniciado y no se detendrá. Entre los que partidos que no detienen su caída está el PRD que podría dejar coja la alianza para los próximos años que estarán en juego seis gubernaturas, o bien podría quedar sin registro en cualquiera de estas entidades: Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas.

EL PRD seguirá el destino de Nueva Alianza que está perdiendo el registro en los pocos estados donde lo mantenía. Ahora hasta el líder nacional del PRD reconoce que no le fue bien en las elecciones, a pesar de sus declaraciones triunfalistas.

Jesús Zambrano, luego de alardear sobre el triunfo y demandas penales contra los integrantes de la actual administración pública, confesó que tras los resultados de las elecciones del pasado 6 de junio, aumentaron los conflictos internos al interior de su partido, por lo que exigió a su militancia recomponer y dejar el “canibalismo político”, pues existe el riesgo de “irse al abismo”.

En el Estado de México, la segunda entidad con mayor número de perredistas la militancia exige la renuncia de su presidente, Cristian Campuzano, lo que consideró Zambrano “el peor camino” para expresar las inconformidades.

De las seis entidades que renovarán gobernador, el PRD podrá perder el registro en por lo menos tres, aunque compita con alianza electoral. La radicalización de propuestas, la carencia de ideas de la oposición, cuyo uno proyecto de Nación pareciera limitarse a derrotar a Morena y quitar de la Presidencia a López Obrador, contribuyen a alargar la agonía de ese partido que podría no llegar al 2024.

La alianza quedaría desde ahora con dos partidos más o menos conocidos pero no por ello fuertes. Sin liderazgo ni más propuesta que sacar del poder al Presidente de la República.

Por un lado, está el PAN, a punto de perder su registro ante la carencia de militantes, ya que la ley exige que para ser un partido político se requiere del .26 por ciento del padrón electoral y ese partido apenas llega al .28 por ciento, tomando en cuenta que hay deserciones prácticamente todos los días. Es decir, que si en cualquier reforma electoral exigen el .30 por ciento o más del padrón como mínimo, el PAN quedaría sin registro.

La debacle del PAN se debe no sólo al pésimo liderazgo de Marko Cortés sino a las declaraciones de sus ex presidentes de la República, que son los únicos en la historia de México que no han guardado silencio después de dejar el poder.

Del PRI ni hablar porque está dividido en cuatro partidos, unos exigen la salida de Alito, otros la refundación, otros la negociación, otro con crear alianza con Morena y otros por la renovación de toda su cúpula.

De estos organismos políticos con el que ya no se cuenta ni para declaraciones es el PRD, los demás ahora sí tendrán que trabajar para sobrevivir.

Aquel triunfo que el 7 de julio pregonaban es relativo y se antoja irreal.