“52 PALABRAS”

Por Norma Meraz

Con 52 palabras de desveló el ínfimo interés de los mexicanos para acudir a las urnas a depositar un papel que no dejaba claro cuál era su propósito.

Un distractor que el presidente Andrés Manuel López Obrador promovió con el supuesto interés de juzgar los actos de corrupción cometidos por cinco expresidentes de la república: Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, resultó absolutamente innecesario y muy costoso.

La “consulta popular”, un capricho de 52 palabras, nos costó más de 500 millones de pesos a los mexicanos.

El juego de López Obrador es la distracción de la opinión pública. Primero atizó la idea de juzgar a sus antecesores en la Presidencia por abusivos y corruptos, y como fue un fracaso su genial idea, cuyo fondo era medir cuántos de los 30 millones de votos que le dieron en el 2018 conservaba; hoy afirma sin recato que, la consulta popular no era necesaria.

La maltraída consulta popular sirvió para vapulear sistemáticamente al Instituto Nacional Electoral por parte del presidente de la república. El INE, que ha sido estrangulado económicamente por este gobierno, sacó sangre de las piedras para instalar alrededor 57 mil casillas, con personal que ya había trabajado en las pasadas elecciones del 6 de junio y contabilizaran al cierre sólo 7 millones de boletas, cuando se requería el 40% de votantes inscritos en el padrón electoral para hacerla vinculatoria, cosa que no ocurrió.

Me refiero a que 52 palabras nos costaron 500 millones de pesos porque eso costaron las palabras que construyeron la “pregunta” que, más que eso, era una madeja de palabras sin traducción clara; y cito:

“¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes con apego al marco constitucional y legal para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por actores políticos, encaminadas a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?

El costo de este evento fue de 500 millones de pesos que más hacían falta para reforzar el sistema de salud que tirar el dinero en un “ensayo” electoral.

El texto de la pregunta estuvo a cargo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; texto que no refería con claridad si se votaba por castigar o no a los corruptos del pasado, pero la Corte no se atrevió a rechazar la petición del presidente López Obrador.

El hecho es que la Corte fracasó, como fracasó la convocatoria del partido en el gobierno que acusan al pasado de todos los males del presente, cuando el pasado no es un fracaso, es una razón institucional.

Mientras tanto, las masacres continúan por parte del crimen organizado en distintos puntos del país, y el presidente de la república sube el tono de voz para decir que:

“Llueva, truene o relampaguee” las escuelas abrirán sus puertas ya; al tiempo que la Universidad Nacional Autónoma de México afirma que “irán a clases, pero a distancia, para no poner en riesgo a trabajadores, estudiantes y maestros, porque hay que cuidar la vida, no la simulación política”.

Al día de hoy, desconocemos si durante el confinamiento se restauraron las 5 mil escuelas públicas, pues muchas de esas fueron vandalizadas y si antes, no pocas, carecían de agua potable para beber, agua corriente para la limpieza y los baños, ventilación adecuada y mobiliario completo, etc.

Se ha calculado un monto de 50 mil millones de pesos para rehabilitar las escuelas; sin embargo, esos dineros ya fueron a dar a la Guardia Nacional; entonces ¿de dónde saldrán los recursos y cuándo se aplicarán, para poner en condiciones de uso digno los espacios que alberguen a los estudiantes?

Ahora bien, ante la orden de que “contra viento y marea” los estudiantes irán a las aulas, ¿acaso fueron tomados en cuenta lis maestros, los padres de familia y los educandos?, si por principio ya advirtió el presidente López Obrador que: “no esperen que el gobierno también les proporcione el gel antibacterial”, pero eso sí, hubo -en tiempo y forma- 500 millones de pesos para un ejercicio, o “consulta popular”, inútil.

 ¡Digamos la Verdad!