Colombia exporta violencia

Bisagra

Por José Páramo Castro

Cuando en el mundo entero se dio a conocer que en Colombia hay más mercenarios de exportación que en cualquier otro país del continente, cuando se sabe que la violencia por de narcotráfico es superior a la que existía cuando Pablo Escobar asolaba al país y que desde su territorio fue planeado el asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moïse, el presidente de ese país, Iván Luque, aparece con la ingenua frase de que Venezuela es sede del terrorismo en el mundo.

El presidente de Colombia, Iván Duque, pidió a su jefe, el gobierno de Estados Unidos, declarar a Venezuela como país promotor del terrorismo. Producto del magnicidio han sido arrestadas 27 personas, entre ellas 18 colombianos.

Son varias las ocasiones en las que, en Arauca, desde territorio colombiano se estacionan tropas estadounidenses con tanques y armamento pesado, con el fin de dar un golpe de Estado militar contra Venezuela, pero las fuerzas armadas de ese país lo han impedido desde el departamento fronterizo de Apure.

La condición de alerta del ejército venezolano, especialmente de las Fuerzas de Acciones Especiales, ha hecho pensar al gobierno de Colombia y Estados Unidos -que en este caso son lo mismo- que hay habitantes de Arauca que advierten sobre la incursión de soldados estadounidenses en la región. Esos habitantes son castigados sólo por la sospecha de filtrar este tipo de información y el ejército colombiano les quema sus casas y plantíos, los detiene, tortura, desaparece o simplemente los deja sin su vivienda, obligándolos a desplazarse.

Cómplices en la idea de entrometerse en la vida interna de los países, Colombia y Estados Unidos mantienen una cooperación de siervo y amo con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico.

El desplazamiento de colombianos que viven en la frontera con Venezuela, para resguardarse de la represión de Iván Luque, son perseguidos en territorio ajeno y es el gran pretexto para invadir territorio, y no sólo los considera traidores sino delincuentes a quienes califica de disidentes de las FARC.

Toda una historia que reproducen los medios colombianos y estadounidenses, cuentos que repiten después otros medios incluso de México.

Con el escenario ficticio basado en el montaje de Iván Duque y los asesores militares estadounidenses consideran que hay evidencias suficientes para llamarle a Venezuela “fábrica de terroristas” y así justificar cualquier tipo de incursión armada a territorio venezolano.

Iván Duque se dice legítimo y soberano, pero en realidad es la servidumbre de Estados Unidos, y con esa lacerante carga a cuestas se atreve a decir que “Colombia no se arrodilla ante ninguna amenaza”, aunque esté de hinojos ante la Casa Blanca.

Del lado venezolano los desplazamientos de los habitantes también aumentan porque en las noches las fuerzas armadas colombianas, apoyados por asesores estadounidenses lanzan proyectiles de mortero o rafaguean por varios minutos parajes de civiles como una permanente amenaza a la paz y tranquilidad del continente.

El ejercicio del terrorismo no está precisamente del lado venezolano como asegura Duque, ni la represión se ubica en ese lado, pero tampoco la soberanía se ejerce en Colombia ni la dignidad de los colombianos está representada con su presidente.