El PRI se desgaja

Postigo

Por José García Sánchez

La política del actual gobierno deja sin aliento a la oposición partidista. Hechos y decisiones que desde la cúpula del poder del país no sólo anuncian alianzas legislativas de Morena con otros partidos sino la división de partido que como el PRI se desgaja.

La expulsión del ex gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, quien encabezaba la disidencia dentro del tricolor, junto con Nallely Gutiérrez, acusada, como si se tratara del partido nazi, de realizar conductas de apoyo a fuerzas políticas y candidatos antagónicos al tricolor, muestra intolerancia y autoritarismo. Ambos bloquearon en junio pasado, las instalaciones de su partido, anuncian una desbandada de priistas hacia otros partidos.

Si a esto sumamos el respaldo del PRI a la coalición Morena-PVEM-PT a la hora de aprobar la nueva Ley Orgánica de la Armada de México para ampliar sus facultades en las zonas marinas, costeras y recintos portuarios, podemos ver que la identidad del tricolor, se desvanece y de tres colores sólo queda un guinda encendido.

Por si esto no fuera suficiente, el Presidente dela República anuncia que el actual gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz, formará parte de su gabinete, las luces rojas del PRI deben encenderse ante algo que pareciera su desaparición, porque los expulsados del partido no se van solos, se llevan a centros o miles de militantes. La reacción de los legisladores tricolores, amplían las divisiones de la uniformidad de criterios tradicional en el PRI y la decisión de Ordaz Coppel ahonda en el deterioro de un partido que hace algunos años se identificó por la disciplina partidista y la uniformidad de criterios entre dirigentes, funcionarios, militantes y legisladores.

Hace algunos años la CTM tenía casi 70 diputados federales, ahora esa cantidad es el total de legisladores con los que cuenta el PRI. Esto debe tener un sinnúmero de interpretaciones para quienes todavía piensan que el tricolor tiene futuro político en México.

La falta de diputados de Morena para contar con las dos terceras partes de la Cámara para hacer reformas constitucionales parecen estar resueltas, según anuncia la aprobación de la ley de la Armada de México, con el voto unánime de los priistas, y otros incidentes que muestra que el PRI no sólo ha dejado de ser hegemónico sino que ya no es ni siquiera la tercera fuerza política del país.

La decadencia de su trayectoria, manchada por funcionarios corruptos y políticas antisociales lo dejan ahora de espaldas al futuro y viendo sólo hacia el pasado, pensando en lo quedo haber sido y no fue según muestra el discurso de sus dirigentes.

La desesperada lucha del ex gobernador campechano y actual líder del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, por dejar a Morena sin la gubernatura de su estado natal, y dársela a su sobrino, es otra prueba de la decadencia de su fuerza electoral, porque a pesar de que se le restaron 21 casillas a la votación en bastiones de Morena, en una desesperada lucha a brazo partido entre el Tribunal Electoral el Poder Judicial de la Federación y el PRI, la candidata de Morena, Layda Sansores, mostró tener preferencia en las urnas.

El PRI se desmorona y en el interior del país se resisten algunos militantes a creerlo, porque en lugar de cerrar sus oficinas en diferentes estados y municipios, siguen endeudando al partido con gastos de renta de inmuebles y salarios que ya son inútiles. Es como darle respiración artificial a alguien que ya no respira.