Esas etiquetas negras

Por Antonio Luna Campos

Hubo un gran acierto de los Diputados y Senadores de la LXIV Legislatura (2018-2021), al aprobar la modificación a la Ley General de Salud en materia de etiquetado y publicada en el Diario Oficial de la a la Norma Mexicana NOM-051-SCFI/-2010. Especificaciones generales de etiquetado para alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados.

Quién emite la NOM 51 es la Secretaria de Salud mediante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios.

La publicación se hizo el 27 de marzo de 2020 y entró en vigor el 1º. de octubre del mismo año.

Lo que se persigue con esta modificación es que el etiquetado tiene que ser frontal, de advertencia que informe de forma veraz, clara rápida y simple sobre el contenido de los nutrimientos críticos y demás ingredientes que determine la autoridad sanitaria.

Por ello, cuando los consumidores acuden entre otros a alguno de los establecimientos de las 38 cadenas de supermercados asociadas a la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y al recorrer sus anaqueles para seleccionar los productos que desean adquirir, al toparse con el etiquetado lo piensan en la mayoría de los casos más de una vez.

Las etiquetas resultan intimidatorias y nos advierten exceso de: Calorías, Azucares, Grasas Saturadas, Exceso de Grasas Trans, Exceso de Sodio o Contiene Cafeína, Evitar en Niños y Contiene Edulcorantes, No Recomendable en Niños.

Y nos resulta frustrante percatarnos que todos los alimentos y bebidas o casi todos los empaquetados o embotellados tienen en promedio dos etiquetas que nos advierten que dichos alimentos no son buenos para la salud.

Pero qué decir de los que tienen 3 o más, de plano es una invitación a no adquirirlos.

Y nos preocupa ya que, desde unas inofensivas galletas, resulta que contienen exceso de calorías, azúcares y de grasas saturadas.

Las bebidas publicitadas y con arraigo en la población que nos las presentan como de jugo de frutas y resulta que contienen poca fruta o saborizante y contienen exceso de calorías y de azúcares.

No olvidemos que de los alimentos citados, muchas ocasiones resultan ser los premios que los adultos dan a los niños por buen comportamiento o con el afán de halagarlos.

Nos dimos a la tarea de revisar decenas de alimentos empaquetados y las etiquetas están presentes en prácticamente todos.

Lo anterior es la respuesta a que nuestro país ocupa el nada honroso segundo lugar de obesidad en la población adulta, la cual es diez veces mayor que la de países asiáticos.

Con relación a la población infantil, ocupamos el cuarto lugar sólo superados por Grecia, Estados Unidos (gracias a las hamburguesas) e Italia.

En nuestro país siete de cada diez adultos tienen exceso de peso y uno de cada tres niños y adolescentes padecen de sobrepeso u obesidad.

Lo anterior nos lleva a un grave problema de salud pública, antes del etiquetado consumíamos con absoluta ignorancia todos los productos que se nos antojaban y lo hacíamos sin culpa, ahora nadie podrá negar que no fue advertido de que lo que coma puede ser dañino para su salud.

Desde luego los menos conformes con éste etiquetado son los empresarios del ramo ya que forzosamente han mermado sus ventas o los han obligado a buscar fórmulas de ofrecer alimentos empaquetados con fórmulas que dañen menos la salud, un caso es el de agua gaseosa de cola más consumida, ha sacado al mercado diversas fórmulas light, zero y life cuya característica principal es que contienen menos azúcar.

El problema principal empieza en el hogar en donde los adultos deben de poner el ejemplo a los menores de consumir una dieta saludable y evitar dentro de lo posible los alimentos que a la alarga o en menor tiempo le van a presentar factura al organismo, pero ello parece resultar menos que imposible, desde luego ello tiene que ver con una educación y una disciplina alimentaria y en muy pocos hogares se ve.

Las principales causas de muerte en nuestro país son: enfermedades del corazón y la diabetes mellitus (en la actualidad el segundo lugar lo ocupa el Covid 19)

Las primeras surgen de complicaciones con el colesterol alto producto de una ingesta de productos con alto contenido graso.

Las enfermedades crónicas no transmisibles son la principal causa de muerte en el mundo y gran parte de ellas se encuentran relacionadas con la alimentación que es un factor modificable y que puede prevenirlas o reducir su riesgo.

Se recomienda disminuir el consumo de grasas saturadas, azúcares y sodio los cuales se encuentran en los alimentos procesados en cantidades que contribuyen a exceder los límites máximos de ingestión, lo que incrementa el riesgo de enfermedades.