La división ganará el 2024

  • Además de las elecciones presidenciales hay nueve estados que cambiarán gobernador lo que anuncia luchas internas que pueden arrojar sorpresas desagradables

Por Ángel Álvaro Peña

Lo primero que deben hacer los partidos políticos cuando piensan en el 2024 es en su unidad, porque las conductas que muestran dirigentes y candidatos en este momento parecieran comerse unos a otros sobre todo en los partidos que consideran que pueden ganar las elecciones, en cualquiera de sus niveles.

 

También se disputarán en 2024 más de la mitad de los municipios existentes en el territorio nacional, es decir serán 1,900 ayuntamientos y juntas locales que estarán en juego en las urnas.

 

El tiempo de las candidaturas de unidad pareciera haber quedado en el pasado porque revelaban que no había democracia interna en los partidos. Ahora tampoco, como sucedió con Morena, donde se descubrió que las supuestas encuestas que designaron a los candidatos de ese partido nunca se realizaron. Al solicitar las facturas del costo de las encuestas la cúpula de Morena, que encabeza Mario Delgado, confesaron que no había una sola nota de remisión que comprobara que se hubieran realizado.

La falta de democracia interna quedó al descubierto, lo mismo que la manera de seleccionar candidatos del resto de los partidos. No hay ley que obligue a las encuestas, pero cuando se requieren hacer las cosas de manera diferente a como se hicieron por muchos años, se intenta ser más justos y equitativos a través de encuestas o elecciones internas y dejar atrás el clásico “dedazo” que caracterizó por casi un siglo al PRI.

Las coincidencias en las elecciones de tantos puestos de elección popular ponen nerviosos a ciertos líderes que pueden convertirse en candidatos de más de un puesto. Es decir, habrá quienes puedan competir por más de un cago en diferentes niveles.

 

CASO ROCÍO NAHLE 

El caso de Rocío Nahle es muy particular, pero como éste hay muchos, en todos los niveles y en muchos estados. Las elecciones de 2024 cambiarán Presidencia de la República y gubernatura de Veracruz, aunque la actual secretaria de Energía nació en Zacatecas, pelea, por derecho de sangre, la candidatura a la gubernatura de su tierra adoptiva. Ya fue diputada federal por el Distrito 11 de Veracruz, con sede en Coatzacoalcos.

La pelea por los reflectores la hizo evidente precisamente la ingeniera responsable de la energía del país, al pelear un lugar en el presídium, donde no estaba incluida, durante el desfile conmemorativo del aniversario de la Armada de México, donde discretamente los organizadores colocaron una silla más.

La condición de Rocío Nahle es privilegiada, por el momento, porque mientras no se defina el candidato de Morena a la gubernatura de Veracruz y mientras suceda lo mismo en la candidatura a la Presidencia de la República, ella puede estar en cualquiera de las dos listas. En una conferencia matutina el Presidente la nombró como una de las probables candidatas a la grande, más aún pensando en la equidad de género que ahora debe regir a los abanderados de los diferentes partidos políticos.

Si Rocío Nahle no aparece en ninguna candidatura repetiría –en caso de ganar Morena– en uno de los cargos más importantes del gabinete del Presidente, al frente de la Secretaría de Energía, donde no hace un mal papel.

En esa misma posición hay cientos de hombres y mujeres, de los partidos con posibilidades de ganar, porque hay unos cuantos que nada pierden con o sin candidatos. Los verdaderos líderes tienen alternativas de colocarse en cargos de elección popular de trascendencia. La inercia parasitaria de algunos partidos nada tienen que perder con o sin selección interna, incluso no necesitan candidatos a puestos de elección popular porque pueden montarse en una alianza electoral que los lleve a conserva r el registro que es lo único que les interesa tener, porque así aseguran sus prerrogativas.

En 2024, la Ciudad de México, Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán cambiarán de gobernador. Si a esto sumamos la competencia electoral por la Presidencia de la República, encontramos que las divisiones que ahora se vislumbran en Morena y el PRI, principalmente puede arrojar resultados desastrosos, más aún siguen con la vieja práctica del dedazo para elegir a sus candidatos.

 

El PAN mantiene no sólo su postura de oposición real y mantiene un liderazgo que une y resuelve asuntos electorales con rapidez; sin embargo, debe aprender del resto de los partidos para mantener la cohesión en sus filas y no arriesgarse a posibles desbandadas que podrían ser mortales en este momento para ese partido.

 

Hay muchos nombres, y los partidos deben guardarse sus mejores artes de unidad para antes y después de las nominaciones a las candidaturas, porque quien sea que fuere el abanderado dejará atrás una estela de división si no es capaz de trabajar, desde ahora en la unidad del partido.

Desde el actual secretario de Gobernación, hasta el secretario de Relaciones Exteriores, sin olvidarse de Nahle, Tatiana y Sheinbaum, de Morena, pueden ser designados, dejando al resto no sólo en la frustración sino en el liderazgo de una posible escisión.

 

DIVISIÓN POR RICARDO MONREAL

Quien desde ahora parece ponerle el cascabel al gato en materia de división del partido en el poder es el zacatecano Ricardo Monreal, quien asistió a León este fin de semana al informe de gobierno de dos senadoras guanajuatenses, donde se dijo aliado de la 4T, nunca mencionó al Presidente ni a Morena.

 

Se le ha dado promoción a las mujeres, en el PAN están Margarita Zavala y Maru Campos, en el PRI, Claudia Ruiz Massieu. Seguramente esperarán a que el primero de estos tres partidos destape a su candidato o candidata para colocar a una persona del mismo género a competir para que haya igualdad de circunstancias. Todos los partidos esperarán hasta el último momento para designar a sus abanderados a la Presidencia de la República.

 

Pero más allá de esta contienda está otra no menos importante que es parte de la formación de cuadros de los diferentes partidos, porque a falta de la capacitación en una escuela de ideología partidista surgen las regidurías y presidencias municipales donde se crean líderes y lideresas que pueden llevar a sus partidos a la victoria electoral.

Los candidatos se convierten en factor de división, nunca fue diferente, pero se anunciaban como candidatos de unidad. Hasta ahora se reconoce en la práctica política la fragilidad de los partidos al nombrar a sus abanderados, que es el momento en el que deberían estar más fortalecidos.