Nostálgicos de la poca… luz

Bisagra

Por José Páramo Castro

La reforma energética es un proceso de transformación a fondo, luego de que en el sexenio anterior se realizaron aparentes reformas que sólo servían de marco legal para enriquecer a empresarios nacionales y extranjeros, enriqueciéndose los funcionarios con los “moches”, propinas, comisiones, cabildeos, etc.

El hecho de que las reformas estructurales se aprobaran en el sexenio de mayor índice de corrupción en México no es gratuito. Las presiones de las empresas extranjeras empezaron a intensificarse al inicio del sexenio de Vicente Fox, éste las rechazó y no porque fuera muy patriota sino porque no entendía nada del tema.

Para el PAN la reforma eléctrica se convierte en un regalo para su frágil estructura, porque al tener un enemigo común, la unidad al interior que era necesaria para evitar su ruptura, se fortalece.

El PAN tiene sus propias tribunas, bastiones, voceros y también divisiones profundas. Desde la mutación de sus ideales hasta la metamorfosis de sus líderes, que parecieran dar palos de ciego en todo momento.

Acción Nacional vive su peor momento y está a punto de perder su registro debido a la poca cantidad de militantes que no llega al mínimo exigido por la autoridad electoral.

Con la discusión interna en el PRI, el PAN presiona al exterior de sus filas y se cohesiona al interior, y cuenta con la coartada de preservar la alianza electoral integrada por tres partidos en franca decadencia.

La reforma eléctrica que, sin mediar análisis o lectura, aunque fuera superficial, el PAN rechazó debatir, fue el motivo de esta enemistad contra el PRI que impulso el radicalismo panista.

El ultimátum del dictador reelecto Marko Cortés, al frente de nuevo del PAN, fue claro, si votan a favor de la reforma eléctrica están fuera de la alianza electoral, lo cierto es que ninguno de los tres partidos puede competir en las urnas solo sin riesgo de perder su registro en buena parte del territorio nacional.

Detrás de la reforma energética está la posición del gobierno federal, que busca consolidar la industria eléctrica nacional y reducir el precio del suministro de energía a la población y con ello mantener su control, haciendo a un lado a las grandes empresas extranjeras.

España es un ejemplo de este proceso de explotación, donde la población sufraga los gastos que le son propios a las empresas, de tal suerte que operación y suministro los termina pagando la población. Por ello la exigencia social en ese país es que se reduzca, por lo menos, 35 por ciento, las tarifas eléctricas. Hay demandas del gobierno español contra Iberdrola por prácticas monopólicas, entre otros ilícitos.

La reforma divide al PRI, pero une al PAN, que para la estrategia político-electoral del gobierno, es un juego de ajedrez, en el que cualquiera que sea el resultado habrá ganancias, porque si el PAN se une no quiere decir que se fortalezca, simplemente se mantiene; por el otro lado, si el PRI se divide, habla de desbandadas nutridas, de escisiones suicidas, de votos de castigo cuantiosos y enfrentamientos a muerte entre militantes del tricolor, que implica traiciones que llegarán a la Fiscalía General de la República, al delatarse desvíos, robos, corruptelas, etc. Entre los tricolores.

 

 

El gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat, cuyo padre posee, como propia, buena parte de la militancia, se pronunció no sólo por debatir sobre la reforma eléctrica, sino que cabildea su aprobación entre sus correligionarios. Si el PRI vota dividido para preservar la alianza electoral, ésta se verá mermada en su estructura o simplemente optará por expulsar de las filas del PRI a los desobedientes, dejando a ese partido con muy pocos militantes.

La división en el PRI es un hecho, por un lado, la senadora Claudia Ruiz Massieu, sobrina de Salinas, que exige que se vote, sistemáticamente contra la reforma; Alito, su líder nacional que pide que se discuta, y Alejandro Murat pide que se apoye dicha iniciativa del Presidente. Los tres cuentan con un importante número de militantes tras de sí. Y eso sin tomar en cuenta las tribus de nostálgicos del poder que consideran que los mexicanos perdimos la memoria encabezados por Ulises Ruiz, y ese tipo de fauna.

La desobediencia de priistas, otorga al PAN el derecho a seleccionar al candidato de la coalición a la Presidencia de la República para 2024, por lo que sería el único responsable de la gran derrota electoral que obtendría sin la totalidad de la estructura del tricolor.

Las negociaciones entre Morena y el PRI caminan, se dice que el primero le cambia la gubernatura de Hidalgo por el voto, en bloque, del tricolor, a favor de la reforma eléctrica.

Si se aprueba dicha reforma, el triunfo político y electoral de Morena será evidente, más aún si va acompañado del deterioro interno de los partidos contrincantes.