TUXPAN

Tuxpan a 26 años de la tragedia

La memoria colectiva de la región se remonta a una fecha oscura que, aún hoy, evoca dolor y conmoción. Se cumplieron 26 años de la devastadora inundación que asoló a Tuxpan y sus municipios circundantes, un evento natural que cambió para siempre el rostro de la zona y dejó una estela de pérdidas materiales incalculables.

La tragedia comenzó a gestarse la noche del 4 de octubre, pero del año 1999, las primeras señales de alarma no tardaron en convertirse en una catástrofe sin precedentes. La situación se tornó crítica y sorpresiva durante los días siguientes, el 5, 6 y 7 de octubre, cuando el Río Tuxpan demostró su fuerza incontrolable.

El río, alimentado por intensas precipitaciones, subió de nivel hasta desbordarse de manera repentina y masiva. Fue un evento tan sorpresivo que la magnitud del problema no se pudo medir a tiempo, tomando por asalto a la población.
Las aguas no solo cubrieron la ciudad de Tuxpan, sino que también arrasaron con numerosos municipios y localidades de la región, transformando el paisaje y la vida de miles de familias. Las imágenes de aquel entonces, con calles convertidas en torrentes y viviendas sumergidas, permanecen grabadas en la mente de los damnificados.

Aunque los datos se enfocan en las numerosas pérdidas materiales, la tragedia implicó un profundo impacto social y emocional. Aquel evento se recuerda hoy como uno de los más devastadores en la historia reciente de la región, un recordatorio perenne de la vulnerabilidad ante la fuerza implacable de la naturaleza.

A 26 años de distancia, la memoria de la inundación de 1999 sigue viva, sirviendo como un punto de inflexión en la historia de la región y un llamado constante a la prevención y la resiliencia.

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