Claudia Sheinbaum pone fin al asistencialismo político; el bienestar deja de ser promesa
ALMA GRANDE
Por Ángel Álvaro Peña
En la historia reciente de México, pocas decisiones públicas han marcado con tanta claridad el cambio de época como la constitucionalización de los Programas para el Bienestar. La entrega de Pensiones Mujeres Bienestar y de la Pensión para Adultos Mayores encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum en Veracruz este viernes es la confirmación de que el modelo asistencial condicionado quedó atrás y fue sustituido por un esquema de derechos sociales.
El dato es contundente: 2.5 millones de derechohabientes en Veracruz, respaldados por una inversión de 70 mil millones de pesos, forman parte de una política que ya no depende del humor electoral ni del clientelismo partidista. En palabras de la propia presidenta, antes el apoyo social se reducía a “migajas” entregadas con cálculo político; hoy, el bienestar está escrito en la Constitución. Esa diferencia no es menor: transforma la relación entre el Estado y el pueblo de México.
La narrativa que Claudia Sheinbaum coloca en el centro es clara y, al mismo tiempo, incómoda para el viejo régimen: nadie tiene que afiliarse, prometer un voto o someterse a intermediarios para recibir una pensión. El derecho sustituye al favor, y eso redefine el ejercicio del poder público. En un país donde durante décadas la pobreza fue usada como instrumento político, esta ruptura tiene un peso histórico.
El billón de pesos destinado en 2026 a los Programas para el Bienestar confirma que no se trata de una política transitoria, sino de una apuesta estructural del llamado Segundo Piso de la Cuarta Transformación. Programas como la Pensión Mujeres Bienestar, la Beca Rita Cetina y Salud Casa por Casa revelan una visión que cruza lo social con lo económico y lo territorial, reconociendo especialmente el trabajo no remunerado de millones de mujeres.
Que más de 3 millones de mexicanas ya reciban la Pensión Mujeres Bienestar, como informó la secretaria Ariadna Montiel, no solo habla de cobertura, sino de una reivindicación histórica. La voz de Paula Gutiérrez Andrade, beneficiaria del programa, sintetiza el fondo político del momento: no es un regalo, es justicia. Esa afirmación desmonta el discurso asistencialista y coloca la dignidad en el centro del debate.
A la par, la inversión carretera anunciada —11 mil 103 millones de pesos y más de 33 mil empleos generados— muestra que el bienestar no se concibe de forma aislada, sino como parte de un modelo de desarrollo que busca articular infraestructura, empleo y cohesión social. No es casualidad: sin caminos, no hay acceso; sin acceso, no hay igualdad.
La Cuarta Transformación entiende algo esencial: lo que no se sostiene como derecho, se cae como dádiva. En ese sentido, Veracruz se convierte en un espejo de una política nacional que apuesta por dejar atrás el paternalismo para construir ciudadanía. El reto, como siempre, será la permanencia y la vigilancia social; pero el mensaje político ya está dado: el bienestar ya no se pide, se ejerce.
PEGA Y CORRE: La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, pernoctó en Tuxpan como parte de su gira nacional de trabajo, confirmando con hechos —y no solo con agenda— la relevancia estratégica del puerto en el proyecto federal. Desde la noche del viernes se reportó su arribo a instalaciones militares del municipio, información que fue ratificada al día siguiente con imágenes difundidas por el alcalde Daniel Cortina, en un encuentro donde también estuvo la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García.
Que la mandataria federal haya pasado la noche en Tuxpan no es un gesto menor. El municipio figura entre los 15 Polos de Desarrollo del país y su inclusión en la ruta presidencial refuerza su papel como punto clave para el desarrollo económico, logístico y social del norte de Veracruz.
La visita se dio en el marco de una gira que también incluyó la entrega de pensiones para adultos mayores y del programa Pensión Mujeres Bienestar en Ciudad Cardel y La Antigua.
Aunque no se han detallado reuniones privadas o acuerdos específicos, la estancia presidencial en Tuxpan envía un mensaje político claro: el puerto no solo está en el mapa del desarrollo nacional, sino que es considerado un punto de interés real dentro de la coordinación entre la federación y el gobierno estatal. Esta columna de pública los lunes, miércoles y viernes.


