INTERNACIONAL

Cuba, otra vez Numancia

La asfixia petrolera contra Cuba decretada por la administración de Donald Trump, afecta la vida cotidiana de toda la isla. No hay rincón de la patria de José Martí donde sus consecuencias no se dejen sentir. La política de máxima presión daña a toda la población. Afecta todo: alimentación, salud, generación eléctrica, actividades productivas, transporte.

Pero, no obstante el daño infringido, y a pesar de todo el dolor provocado, hay una gran resistencia en el pueblo cubano. Para quien desconozca su historia, su resiliencia puede parecer desconcertante. No lo es. Es una nación entera que vive y respira al ritmo y en sincronía de la Numancia, del año 133 antes de Cristo.

Los ejemplos son múltiples. Hoy, las guaguas, el principal sistema de transporte colectivo en La Habana, no circularon por falta de combustible. Los usuarios caminaron más que de costumbre, se movieron en motocicletas o abordaron un enjambre vehículos eléctricos que distribuyen pasajeros en distintas rutas. Con infinita paciencia, esperaron en los paraderos a que llegara su turno de abordar.

La falta de gasolina en la ciudad es evidente también en las estaciones que la despachan. Los coches hacen largas colas para abastecerse. Pero no hay desesperación ni malos humores en los choferes. Mientras aguardan, conversan amigablemente mientras llega su turno. Sin nafta, los viajes a otras ciudades o, incluso a los alrededores, se dificultan. Pero la vida sigue.

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