México y su sindicalismo
El equilibrio, la tradición, la entrega, la fuerza y la seriedad de los sindicatos de muy pasadas épocas, se quebrantaron en razón de múltiples factores, entre ellos, aquellos que propiciaron encendidos proselitismos políticos en apoyo de diferentes ideologías partidistas; los que se llevaron a cabo por medio de dirigentes sindicales y actos de corrupción en todo lo largo y ancho de nuestra Nación.
El propósito social que dio origen a la creación de los sindicatos en cada empresa y/o institución Estatal, fue la de igualar en fuerza a los patrones y a los trabajadores, consiguiendo para estos últimos, las más óptimas condiciones laborales, sociales y económicas, para obtener con ello el mejor desempeño de los trabajadores agremiados; ese era el propósito toral para lograr un justo equilibrio de fuerzas.
En sus orígenes esos gremios fueron un coto frente a los caprichos y arbitrariedades de cada patrón, con los sindicatos en su momento se obtuvieron contratos colectivos de trabajo benéficos para los trabajadores, pero a pesar de ello, desde aquel entonces, la lucha era desigual, por diversos factores económicos, políticos y sociales, los que dieron pauta, como se sabe, a una solidaridad gremial, la que culminó en uniones nacionales, federaciones y confederaciones de trabajadores, las que poco a poco perdieron gran fuerza por factores políticos o económicos que propiciaron la corrupción de sus líderes o dirigentes.
En la actualidad en México se vive una crisis donde esas confederaciones de trabajadores o se actualizan y regeneran o siguen perdiendo fuerza e importancia.
Las posiciones de los sindicatos y confederaciones en el pasado lejano originaron y cimentaron transformaciones que, incluso, llegaron al Estado y como dato de relevancia cimentaron la fuerza de regímenes políticos que en ese ayer muy remoto nos gobernaron.
Hoy la fuerza laboral requiere una transformación para realzar estructuralmente esas organizaciones y confederaciones, pero para lograr ello, se requieren líderes y dirigentes impecables con permanencia y saber en los ámbitos laborales, con amplia experticia en legislación laboral, que sean experimentados y con visión social y política, ya que ello resulta indispensable para asumir un liderazgo nacional que consolide la transformación de la República, alejando para ello cualquier fenómeno de corrupción que desprestigie el ámbito sindical y por sobre todo a nuestra Nación.
Con independencia de lo expuesto, lo óptimo sería que esos dirigentes conocieran a la perfección el derecho que rige las relaciones obrero-patronales, que impulsen y retomen la grandeza del sindicalismo mexicano, con base siempre en el respeto irrestricto a los principios de legalidad.
En la actualidad se puede afirmar que sí existen aquellos líderes que satisfacen ampliamente ese requisito, basta observar la fuerza que poseen los sindicatos vinculados con la industria automotriz, los cuales le han dado fuerza, prestigio y presencia en el México que requiere el cambio.
No está por demás referir que en próximas fechas la Confederación de Trabajadores Mexicanos, por disposición expresa de sus protocolos, tendrá que elegir un nuevo dirigente nacional y entre ellos destaca por experiencia, probidad y liderazgo la figura de Tereso Medina, mismo que encabeza todas aquellas posibilidades para ser votado favorablemente al cargo de secretario general adjunto y peso sindical, no menospreciando a otros contendientes que son fuertes por alianzas, sin embargo, no por antecedentes.
Es cuánto.


