Abuso taxistas de tarifas
Una fuerte ola de indignación ciudadana se dio luego de los recorridos y conciertos del Carnaval, ante el comportamiento oportunista de una parte considerable del sector transportista.
Durante los días de mayor afluencia, cientos de asistentes denunciaron públicamente haber sido víctimas de cobros excesivos y arbitrarios por parte de los taxistas locales.
Lo que debía ser una celebración familiar se transformó en una experiencia amarga para residentes y turistas, quienes se encontraron a merced de tarifas que triplicaron los costos habituales de movilidad en el puerto.
La molestia de los usuarios alcanzó su punto máximo cuando se reportaron cobros de hasta 250 pesos por trayectos cortos que normalmente no superan el costo mínimo de la zona urbana, los ciudadanos afirman que los conductores aprovecharon la euforia de las fiestas y la alta demanda para imponer precios sin ningún tipo de regulación ni sensibilidad social.
Testimonios recabados en los alrededores de la zona de desfiles coinciden en que los choferes se negaban a prestar el servicio si el pasajero no aceptaba pagar de antemano estas sumas exorbitantes.
«Del centro a la UV, la tarifa en carrera es de 60 pesos, máximo 80 si es en la noche, pero estas personas abusaron de nuestra necesidad, pidiéndonos hasta 250 pesos, no es justo que las autoridades permitan estos abusos, además hubo días de lluvia y nuestros hijos fueron a participar del carnaval», comento el ciudadano Carlos Tolentino, de la colonia Universitaria.
Comentó que el escenario se tornó crítico debido a la presencia de lluvias inesperadas, factor que dejó a los ciudadanos en una posición de vulnerabilidad total ante la escasez de alternativas de transporte.
Familias completas, cargando niños y adultos mayores, se vieron obligadas a pagar las cuotas impuestas para evitar quedar varadas bajo el agua en medio de la noche, para muchos de los afectados, esta falta de empatía por parte de los ruleteros representó un «verdadero asalto al bolsillo», afectando gravemente la economía de quienes solo buscaban un momento de sano esparcimiento.
Ante el caos generado, las quejas se multiplicaron en redes sociales, donde exigen de manera inmediata la intervención de las autoridades de transporte público del estado para sancionar estas prácticas abusivas.
Los usuarios señalan que la falta de vigilancia permitió que los conductores operaran con total impunidad, sin respetar los tabuladores oficiales y manchando la imagen turística de Tuxpan, puesto que también abusaron de los turistas.
La demanda de una regulación estricta y el uso de taxímetros o tarifas fijas visibles durante eventos masivos se ha vuelto el clamor principal de una sociedad cansada de los atropellos del gremio, puesto que este conflicto deja una herida abierta en la organización de futuros eventos, planteando la necesidad urgente de un plan de movilidad que proteja al consumidor de la especulación.
La comunidad espera que este episodio sirva como un precedente para que, en las próximas ediciones, la hospitalidad tuxpeña no sea reemplazada por la voracidad de quienes tienen la responsabilidad de mover a la ciudad.

