En menos de 24 horas, el titular de Cenagas pasó de reconocer que México no cuenta con almacenamiento suficiente para enfrentar una interrupción prolongada del suministro a asegurar que existe combustible bastante para cubrir la demanda nacional.
Las declaraciones de Cuitláhuac García Jiménez, director general del Centro Nacional de Control del Gas Natural (Cenagas) y exgobernador de Veracruz, generaron cuestionamientos luego de que modificara su postura sobre la capacidad de México para enfrentar una posible interrupción en el suministro de gas natural procedente de Estados Unidos.
Durante la conferencia matutina del miércoles 7 de octubre, el funcionario reconoció las limitaciones del país en materia de almacenamiento y advirtió sobre las dificultades que representaría un nuevo recorte en las importaciones de este combustible estratégico.
García Jiménez explicó que, aproximadamente una semana antes, autoridades estadounidenses habían notificado una posible reducción de alrededor del 20 por ciento en el suministro de gas natural hacia México. Calificó el escenario como un golpe importante, aunque aseguró que la coordinación entre Petróleos Mexicanos (Pemex), la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y otras dependencias permitió atender la contingencia.
En esa misma intervención, admitió que México no cuenta con suficiente infraestructura de almacenamiento y señaló que, mediante estrategias operativas, el sistema podría sostenerse hasta tres días ante un eventual corte de las importaciones.
Sin embargo, un día después, el jueves 8 de octubre, el funcionario ofreció una versión distinta. Al ser cuestionado por reporteros afuera de Palacio Nacional, descartó que exista riesgo de desabasto y sostuvo que el país dispone de combustible suficiente.
También atribuyó la situación previa a un problema operativo que, según afirmó, ya había sido superado, y aseguró que la producción nacional continúa aumentando.
Sin cifras que aclaren el cambio de postura
El contraste entre ambas declaraciones dejó preguntas pendientes. García Jiménez no detalló públicamente cuánto aumentó la producción nacional, qué volumen de gas dejó de recibirse durante la contingencia ni cuáles fueron las medidas específicas que permitieron descartar un riesgo para el abastecimiento.
La preocupación no es menor. México depende de las importaciones estadounidenses para cubrir alrededor del 75 por ciento de su consumo de gas natural, un energético fundamental para la industria y la generación eléctrica. De acuerdo con el propio titular de Cenagas, entre el 60 y el 62 por ciento de la electricidad del país se produce utilizando este combustible.
Por ello, cualquier interrupción prolongada puede representar un problema para el funcionamiento del sistema energético nacional.
La falta de capacidad suficiente para almacenar gas natural también mantiene abierto el debate sobre la preparación de México ante contingencias internacionales. La dependencia de un proveedor extranjero vuelve especialmente relevante contar con reservas e infraestructura que permitan responder cuando se interrumpen los suministros.
Así, en apenas un día, el mensaje del responsable de Cenagas pasó de reconocer una vulnerabilidad energética a transmitir tranquilidad sobre el abasto. La cuestión ahora es qué información técnica respalda esa nueva certeza y si el país cuenta con las condiciones necesarias para enfrentar una eventual interrupción prolongada del suministro.

