Harfuch anuncia nueva cárcel en Sinaloa tras violencia en penal de Mazatlán

El Gobierno federal financiará la construcción del centro penitenciario, mientras la Guardia Nacional y personal especializado refuerzan la vigilancia en El Castillo.

El Gobierno de México proyecta construir un nuevo centro penitenciario en Sinaloa, luego de los graves hechos de violencia registrados en la cárcel de Mazatlán, donde dos enfrentamientos dejaron un saldo de 12 personas fallecidas.

El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó que la obra se realizará con recursos federales y busca fortalecer el control de las instalaciones penitenciarias, además de contribuir a disminuir la violencia en la entidad.

De acuerdo con el funcionario, el proyecto se desarrolla por instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum y contempla instalaciones modernas y seguras, con infraestructura adecuada para mejorar las condiciones de vigilancia y operación del sistema penitenciario.

Refuerzan vigilancia en el penal de Mazatlán

Mientras se concreta la construcción del nuevo centro, las autoridades federales reforzaron la seguridad en el penal El Castillo, ubicado en Mazatlán, con elementos de la Guardia Nacional y personal del Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Reinserción Social, adscrito a la Secretaría de Seguridad.

La medida se anuncia después de dos episodios violentos ocurridos en menos de 48 horas dentro del centro penitenciario, que dejaron 12 personas muertas, entre ellas un menor de edad que se encontraba de visita. También se reportaron personas lesionadas.

Los hechos volvieron a colocar bajo atención las condiciones de seguridad y el control interno de las cárceles sinaloenses, en una entidad que enfrenta una persistente crisis de violencia.

Gobierno estatal aportará los terrenos

García Harfuch reconoció la disposición de la gobernadora interina de Sinaloa, Graciela Domínguez Nava, para facilitar los terrenos donde se pretende desarrollar la nueva prisión.

La construcción será financiada por la Federación, mientras que el Gobierno estatal colaborará con la disponibilidad del espacio necesario para ejecutar el proyecto.

Por ahora, las autoridades mantienen el despliegue de seguridad en El Castillo mientras avanzan los planes para la nueva infraestructura penitenciaria.

El desafío será que la construcción del nuevo penal se traduzca en un mayor control efectivo, mejores condiciones de seguridad y una reducción real de la violencia dentro de los centros de reclusión.

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