Astrolabio Político
Por: Luis Ramírez Baqueiro
“La política es el arte de lo posible.” — Otto von Bismarck.
La contundente derrota republicana en las elecciones intermedias estadounidenses del pasado 3 de noviembre representa mucho más que un revés electoral para Donald Trump. Es una advertencia política que modifica los equilibrios de poder en Washington, pero que no necesariamente significa el debilitamiento de sus políticas más agresivas hacia México.
Los demócratas consiguieron recuperar ambas cámaras del Congreso, arrebatándole al mandatario el control legislativo que facilitaba su agenda. Sin embargo, Trump conserva una herramienta formidable: el veto presidencial, que solamente puede superarse mediante mayorías de dos tercios en ambas cámaras.
¿Quién gana y quién pierde? Los demócratas recuperan capacidad de fiscalización, control presupuestal y contrapeso institucional. Trump pierde margen legislativo, pero conserva amplias facultades ejecutivas, especialmente en materia migratoria y comercial, aunque sujetas a límites legales y judiciales.
Para México, el escenario resulta particularmente complejo. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo enfrentará a un mandatario políticamente golpeado que podría endurecer su discurso nacionalista para recuperar simpatías entre sus electores.
Los aranceles, las amenazas comerciales y la revisión del T-MEC continuarán siendo instrumentos de negociación y presión. La persecución migratoria mediante el ICE tampoco desaparecerá por una derrota congresional.
¿Y Veracruz?
Aquí las consecuencias podrían sentirse directamente en dos sectores fundamentales: ganadería y migración.
Las restricciones estadounidenses al ingreso de ganado mexicano por el gusano barrenador han golpeado las expectativas comerciales del sector pecuario. Aunque Washington inició una reapertura gradual de cruces fronterizos, persisten controles sanitarios que obligan a Veracruz a fortalecer vigilancia, certificación y trazabilidad. No puede confundirse una restricción sanitaria al ganado vivo con una prohibición general a toda la carne veracruzana.
En materia migratoria, el panorama tampoco resulta alentador. BBVA Research documentó 11 mil 680 devoluciones de personas originarias de Veracruz entre febrero de 2025 y febrero de 2026. Cada deportación puede representar una familia separada y una fuente de ingresos comprometida.
A ello se suma el impuesto estadounidense del 1% a determinadas remesas enviadas mediante efectivo e instrumentos similares, vigente desde enero de 2026. Un gravamen que podría agravarse mediante futuras modificaciones legislativas, aunque estas enfrentarían nuevos contrapesos.
Frente a semejante escenario, adquieren relevancia los esfuerzos de la gobernadora Rocío Nahle García por diversificar mercados, atraer inversiones estadounidenses, europeas y asiáticas, fortalecer la infraestructura portuaria y posicionar a Veracruz como plataforma energética, industrial y logística.
La estrategia Puerta Este y la promoción internacional constituyen apuestas importantes, pero deberán traducirse en inversiones concretas, empleos y oportunidades para productores locales.
Porque sería ingenuo suponer que un Trump derrotado electoralmente será necesariamente menos agresivo.
La verdadera victoria mexicana no estará en las derrotas republicanas, sino en construir una economía suficientemente sólida para resistir sus amenazas.
Y Veracruz tiene recursos, posición geográfica y potencial para conseguirlo.
Al tiempo.
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