COLUMNISTAS

El rol de la prensa hoy

 

Por Ricardo Homs

La prensa mexicana ha evolucionado en los últimos años en la misma medida que lo ha hecho la sociedad.

Habiendo estudiado comunicación en los inicios de los años setenta, -aun estando en el entorno del legado político del movimiento estudiantil del año 1968-, el periodismo tradicional, -escrito-, no era tomado en cuenta como oportunidad laboral por quienes cursábamos esa nueva carrera. Si acaso el periodismo televisado era una gran motivación y un reto. Formar parte del equipo de reporteros que cubría las noticias para Jacobo Zabludovsky, era un gran sueño.  Esa era la mayor aproximación al periodismo. 

Sin embargo, fueron los aires democráticos de la alternancia los que definitivamente impulsaron la profesionalización del periodismo en todos sus ámbitos, incluyendo el periodismo escrito.

El periodismo en este inicio del nuevo siglo transitó de haber sido considerado siempre un oficio, hasta llegar a convertirse en una profesión medianamente remunerada y en las figuras con grandes audiencias, un gran negocio.

Los aires competitivos de la democracia estimularon el debate periodístico.

Además, durante estos últimos veinte años la función informativa del periodismo fue perdiendo impacto conforme las noticias empezaron a llegarnos de modo automático a través del Internet primero, y de las redes sociales después. La información se convirtió en un genérico sin valor.

Hoy ya no necesitamos salir a buscar las noticias como antes sucedía; hoy las noticias llegan a nosotros. El riesgo es que entre las noticias verdaderas, pueden llegarnos fake news.

Conforme las redes se convierten en generadoras de contenidos y noticias, se empieza a saturar el ecosistema informativo y en su lugar el género de “opinión” empieza a coinvertirse en un indicador que ayuda al público a descubrir lo relevante, dentro del torrente informativo.

Hoy la prensa de opinión se ha convertido en la conciencia crítica de la sociedad y el periodismo de investigación ha tomado el rol de las fiscalías, descubriendo escándalos y delitos que las autoridades no se molestan en investigar.

Hoy vemos que los grandes escándalos se difunden con lujo de detalles en los noticieros televisados de difusión nacional y las autoridades no se dan por enteradas, dejándolos en la impunidad.

Las desapariciones de personas hoy terminan siendo investigadas por las familias de las víctimas, pues las autoridades federales y estatales asumen con total indiferencia su responsabilidad, no obstante que detrás del hecho denunciado haya una tragedia. Lo mismo sucede con los crímenes más espeluznantes, que con horror superan en dramatismo a las películas de suspenso que se filman en Hollywood.

Los grandes escándalos políticos ni siquiera los descubren las autoridades que por obligación, -como parte de sus responsabilidades-, debiesen investigar.

Mientras las autoridades que forman parte de este gobierno de la 4T sólo invierten su tiempo en investigar asuntos que tienen rentabilidad política a su favor, la prensa y la misma sociedad son los que terminan investigando las tragedias de la vida real, esas que realmente duelen y lastiman la vida de los ciudadanos y sus familias.

El caso del colectivo de “Las madres buscadoras”, nos debiese llenar de indignación.

Que ellas hayan tenido que suplicar a los verdugos de sus hijos, de sus parejas y de familiares que les permitan buscar sus cuerpos, debiese ser vergonzoso para las autoridades responsables de la seguridad pública, porque evidencia su fracaso. Sin embargo, el silencio cínico de quienes nos gobiernan muestra su desinterés.

Mientras el circo mañanero siga imponiendo la agenda del país con temas banales, frívolos, con espíritu pendenciero, el México real, -donde viven millones de mexicanos-, seguirá siendo una tragedia para la gente vulnerable, a la que prometieron una calidad de vida como la de Dinamarca.

 

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