COLUMNISTAS

Ebrard, regresar al redil

 

Por José García Sánchez

Para nadie es un secreto que el precandidato más alejado de la 4T y del propio Presidente de México es Marcelo Ebrard. En este momento tiene dos motivos para transformar su visión y proyectos, con el riesgo de perder simpatizantes que lo siguen precisamente por su lejanía al proyecto obradorista.

Aunque el ex secretario diga que seguirá con las transformaciones, lo cierto es que los hechos lo desmienten, porque su posición, raigambre y proyecto pareciera tener pocas raíces populares. Por ejemplo, nadie lo imagina en Pochutla, Oaxaca, ensuciándose los zapatos.

Ebrard, desde un principio estuvo inconforme con todo, desde la exigencia de piso parejo que intentó convertir en consigna y quedó sólo en canto plañidero que acusaba desesperación por no subir en las encuestas, hasta la exigencia de que ninguno de sus cinco compañeros, se excediera en los gastos cuando los ingresos a las asociaciones a su alrededor, provienen hasta del extranjero.

Desde el principio la inconformidad con las reglas y las condiciones de Morena, acordados por todos los precandidatos, parecieran quedarle chicas a Ebrard, porque nunca ha dejado de advertir a sus contrincantes que deben portarse bien o de pedir, a la cúpula de su partido, condiciones de competencia como el debate, que en estos momentos se convierte en un peligro de división en morena  a causa de personajes que, como él, mandas telegramas de inconformidad a los partidos de oposición, para ver si puede entrar por la puerta de la cocina a otra organización.

Atrás quedaron los días en los que pedía abrir las precampañas al financiamiento privado, porque sus avanzadas en algunos estados del país no cuentan con dinero para seguir el proyecto ebradorista, aunque él gaste millones con la contratación de asesores extranjeros de dudosa salud mental, como es el caso del ecuatorianos Jaime Durán barba, quien ha asesorado a personajes de la derecha latinoamericana como el argentino Mauricio Macri o a su paisano Guillermo Lacalle, ambos con problemas judiciales por corruptos.

 

 

Durán Barba es un antiguo cliente de Ebrard porque lo contrató cuando era jefe de gobierno. Entre los clientes del licenciado en filosofía Durán, se cuenta a Pablo Escobar Gaviria, a cuyo partido, Alternativa Liberal, asesoraba hasta el momento de ser detenido en 1998.

Durán fue secretario de Administración púbica en su país, durante la presidencia de Jamil Mahuad, prófugo de la justicia por peculado y corrupción.

La tendencia del exsecretario de Relaciones Exteriores aceptar entrevistas en los medios cuyos conductores han atacado con Fake News a la 4T habla, por sí mismo de una fragilidad ideológica que mueve a pensar en que el pasado puede regresar a México, sobre todo en cuanto al criminal subsidio a los medios para disfrazar problemas y crear fantasías sobre el bienestar común.

Para explicar su lugar en el espacio político sus simpatizantes cuestionan a Claudia y a Adán de copiar los proyectos de López Obrador, cuando esa es la esencia del movimiento, así aclaran plenamente la posición conservadora que enarbolan para que nadie se llame a sorpresa con cambios radicales a la política actual. La campaña de Ebrard es muy parecida a la de la derecha actualmente, radica en resaltar los defectos del contrincante en lugar de ponderar las virtudes propias. Descalificar en lugar de proponer.

Las relaciones cercanas de Ebrard, así como sus adherentes espontáneos lo colocan como un personaje que busca, sin ideología ni corriente política que lo identifique, la Presidencia dela república. Su cercanía con el indefinido Monreal es evidente, los apoyos pe personajes como Rosario Robles, Sandra Cuevas, o Ricardo Mejía Berdeja lo aleja de un pensamiento antineoliberal que puede acarrear consecuencias serias ala país, sobre todo romper la continuidad de un proyecto social, que si bien encabezó López Obrador, la mayoría de los mexicanos apoya.

Sólo a quien no va ganando en las encuestas asegura, con tanta timidez, que está en primer lugar, sin ningún sonrojo y sin que nadie le preguntara cómo va en las encuestas, antepone a cualquier respuesta a los medios que es el puntero cuando la realidad es muy diferente. Porque de ser así no lo diría él sino todos los demás. Ebrard advirtió de manera prepotente que si le hacen una “chicanada” se sale de Morena. Es decir, si no gana se va, pues que vaya eligiendo partido, con quienes se identifica cada día más.

No hay juego limpio en la precandidatura de Ebrard, por lo menos así lo muestran quienes organizan avanzadas para colocarlo en la cúspide del poder, porque en este caso no se trata de darle un leve giro al proyecto, una profundización, una ampliación, sino un rechazo a todo lo hecho por su antecesor.

Es momento de escuchar a la gente, de saber si es necesario regresar al redil o saltarse las trancas.


 

Twitter: @Josangasa3

 

 

 

 

Comparte en redes sociales