Un venezolano en Nueva York
Mas que una invasión fue un secuestro exprés, realizado con una precisión quirúrgica que muestra el poderío que sólo puede realizar el ejército norteamericano.
Una invasión significa la ocupación de un territorio y la toma de control político del mismo de forma directa, -con un gobernante impuesto y respaldado por el ejército invasor, que se queda en el territorio para administrar-, lo cual no sucedió.
En contraste, lo realizado por las fuerzas especiales del ejército norteamericano fue una operación digna de una gran película de Hollywood, donde un pequeño error podría haber tenido grandes consecuencias para los operadores de esta acción militar.
El presidente Trump dice que Estados Unidos “se hará cargo de Venezuela”. Sin embargo, -más allá de las declaraciones mediáticas-, esto es difícil que suceda operativamente en el mundo globalizado de hoy, con una comunidad internacional muy crítica y activa.
Haya sido como haya sido, esta operación norteamericana violó la soberanía de otro país y seguramente habrá repercusiones en la posición de muchos países frente a este hecho, -incluso aliados de Estados Unidos-, así como por parte de voces críticas dentro de su propio país.
Los ataques contra posiciones militares resultaron ser más un distractor para facilitar la captura, y evitar la respuesta del ejército venezolano.
Maduro y su esposa fueron sacados de la base militar donde él se sentía absolutamente seguro, protegido por un cuerpo de elite altamente entrenado.
No costó la vida a ningún participante en el operativo y no se han dado a conocer bajas entre los venezolanos.
El impacto que esta operación seguramente ha tenido alto impacto emocional en muchos políticos de otros países.
Nadie puede sentirse seguro dentro de su propio país frente a una capacidad operativa como ésta, ni los grandes liderazgos del crimen organizado, -por poderosos que sean-, ni los políticos que se sientan culpables de haber protegido a los grandes cárteles, o recibido dinero para sus campañas electorales.
Si lograron sacar a un presidente en funciones protegido dentro de un complejo militar, -comandante en jefe de las fuerzas armadas de su país-, ¿cómo no podrán sacar de su casa a un civil?
Ésto también hace creíble que el país vecino tenga mucha información respecto al pasado de políticos vinculados al crimen organizado.
¿Cómo dormirán hoy quienes se han sentido poderosos, intocables y al margen de la ley?
Esta operación militar seguramente está teniendo un alto impacto emocional.
A su vez, convierte en un tema político la oferta hecha por el presidente Trump a la presidenta Sheinbaum respecto a dar a nuestro gobierno soporte para capturar a delincuentes de alto impacto, -a quienes seguramente ya tienen ubicados-, y contra quienes podrían montar un operativo similar, aunque realizado por militares mexicanos a quienes entrenarían y con quienes realizarían esta operación simplemente como equipo de apoyo.
Rechazar la oferta compromete al gobierno de México, pues pone en evidencia que no se tiene la intención de lograrlo.
Esta exitosa operación militar en Venezuela tiene un gran significado y seguramente tendrá un alto impacto en muchos países de Latinoamérica.
Aunque la narrativa mediática simplifique esta operación como una invasión, en realidad fue una acción militar con un fin específico, -que posiblemente duró corto tiempo, y seguramente dejará huella.
Esperemos conocer en los próximos días las reacciones de muchos de nuestros políticos.
Si el retiro de visas para muchos funcionarios públicos mexicanos da el mensaje de que existe información comprometedora en expedientes que están en manos de las autoridades norteamericanas, la operación denominada “Resolución Absoluta”, -que detuvo a Maduro-, seguramente llevará la presión emocional a otro nivel.
¿A usted qué le parece?


