COLUMNISTAS

Rocío Nahle se ocupa de la inseguridad y la paz

Por Ángel Álvaro Peña

En tiempos donde la seguridad y el desarrollo suelen reducirse a consignas, la gobernadora Rocío Nahle García ha optado por una narrativa distinta: la de la coordinación institucional respaldada con cifras, programas y resultados medibles. Su mensaje durante la Conferencia del Pueblo en la Base Aeronaval de Veracruz, junto a la presidenta Claudia Sheinbaum y el Gabinete de Seguridad, no fue retórico; fue una radiografía del rumbo que hoy sigue el estado.

Nahle colocó el eje central en la coordinación con la federación, particularmente en materia de seguridad. Las 284 Mesas de Seguridad realizadas en 2025, con la participación de los 212 municipios, reflejan un modelo que apuesta por la corresponsabilidad y no por la simulación. A ello se suman acciones concretas: 32 Centros Libres de Violencia, el programa Veracruzana Protegida, que atendió a más de mil 700 mujeres, y las jornadas Sí al Desarme, Sí a la Paz, con más de 230 armas retiradas de circulación.

El fortalecimiento institucional aparece como otro de los pilares de su administración. La formación de nuevos policías, la meta anual de incremento de la fuerza estatal, la adquisición de equipamiento y, de manera significativa, la construcción de un C5 en Coatzacoalcos, envían un mensaje claro: sin inteligencia ni tecnología, no hay seguridad sostenible. A ello se suma la decisión de aplicar controles de confianza obligatorios al personal municipal, una medida que históricamente ha generado resistencias, pero que resulta indispensable.

En materia de justicia, los avances en servicios forenses —con la operación de la unidad en Nogales y la construcción del laboratorio en Xalapa— responden a una deuda estructural del Estado con las víctimas y sus familias. No es un tema menor: sin verdad e identificación, no hay justicia posible.

Nahle también ha insistido en que la seguridad no se construye solo con patrullas. Programas de corte social como Abrigando Corazones, desplegado en más de 300 comunidades, y Apoyo a la Palabra, que ha beneficiado a más de 12 mil emprendedores, refuerzan una visión de gobierno anclada en el humanismo mexicano, donde la atención a las causas acompaña al uso legítimo de la fuerza.

En lo económico, la gobernadora expuso una agenda ambiciosa pero estructurada: una cartera de inversión superior a los 4 mil millones de dólares, el impulso al Polo de Desarrollo para el Bienestar en Tuxpan, el fortalecimiento portuario y una inversión federal cercana a 20 mil millones de pesos para infraestructura y reconstrucción en los próximos dos años. A ello se suma el posicionamiento turístico de Veracruz en el quinto lugar nacional y la generación de más de 290 mil empleos.

El mensaje político de fondo es claro: Rocío Nahle busca gobernar desde el territorio, con respaldo federal y con una narrativa basada en resultados. En un estado históricamente marcado por la dispersión institucional, su apuesta es la coordinación como método y el humanismo como discurso legitimador. El reto será sostener el ritmo y traducir los números en percepción ciudadana, pero el camino, al menos en el discurso y en la planeación, ya está trazado.

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