Izquierda chilena se divide tras polémica judicial y derrota electoral
Transcurridas seis semanas desde la aplastante derrota en la segunda vuelta presidencial del 14 de diciembre a manos del ultraderechista José Antonio Kast -obtuvo 16 puntos porcentuales de ventaja-, la izquierda chilena ha roto la frágil unidad pragmática que mantenía en torno al gobierno de Gabriel Boric y ahora se hunde en recriminaciones y en cobrar antiguas cuentas pendientes.
La ruptura no fue instantánea, se precipitó un mes después, cuando se conoció un veredicto judicial que absolvió de responsabilidad penal al ex teniente coronel de carabineros Claudio Crespo, pese a establecer que él disparó, el 8 de noviembre de 2019, una escopeta de perdigones que impactaron en el rostro del entonces estudiante de sicología y ahora diputado electo Gustavo Gatica, cegándolo de por vida.
El veredicto hizo que parlamentarios de los partidos oficialistas Frente Amplio (FA) -en el cual milita Boric- y Comunista (PC), la emprendieran contra sus pares entonces aliados de los partidos Socialista (PS) y Por la Democracia (PPD). Los responsabilizaron que con sus votos, en abril de 2023, se aprobó una ley que estableció la “legítima defensa privilegiada” de los policías, presumiendo que al usar sus armas de fuego, lo hacen necesariamente para proteger su vida o integridad, o la de terceros, en cumplimiento de funciones, reduciendo su responsabilidad penal, con lo cual se “reforzó la permisividad frente al uso desproporcionado de la fuerza”, dijeron.
Esa legislación fue aplicada por los jueces para absolver a Crespo.
Impulsada por diputados derechistas e inicialmente descrita como “gatillo fácil” por la entonces ministra del Interior, Carolina Tohá, fue aprobada tras el asesinato de varios carabineros, elevando la pena por el homicidio de un funcionario a presidio perpetuo calificado.
Pero de inmediato generó polémica sobre posibles impunidades en casos de derechos humanos, centenares tras el estallido social de 2019.
Comunistas y frente amplistas argumentaron que no apoyaron la “defensa privilegiada”, mientras que desde el PS y PPD respondieron que fue respaldada por el gobierno de Boric.
Usando epítetos como “oportunismo”, “deslealtad” y “deshonestidad intelectual”, los socialistas se retiraron del comité político gubernamental.
“No tenemos por qué tolerar ataques arteros de quienes son o eran nuestros compañeros de coalición”, dijeron.
Pero el desenlace del caso Gatica no es más que la gota que rebalsó el vaso en una relación que venía trizada, marcada por un historial de resquemores de larga data.
El PS, el PPD, la Democracia Cristiana y la Federación Regionalista Verde Social, acordaron integrar una coalición sin el FA ni el PC.
Desde el PS hablaron de “cierre de ciclo, terminando el gobierno (…) proyectándonos a lo que viene, un nuevo ciclo», dijo Vodánovic.
Mientras que el presidente del PPD, Jaime Quintana, comentó que «tenemos responsabilidades con el gobierno que honraremos hasta el último día», pero confirmó que “habrá distintas oposiciones” al ejecutivo de Kast.
Boric, cuyo presidencia acabará el 11 de marzo con el colofón de los desastrosos incendios forestales que han dejado 21 muertos, unas 2 mil casas destruidas y de momento cerca de 50 mil hectáreas arrasadas, emplazó a las dirigencias izquierdistas.
“El Ejecutivo en pleno está dedicado a estar donde se necesita para los ciudadanos afectados por la catástrofe. Yo lo que le pido a todos los partidos políticos, es que se pongan a la altura de la situación. La gente no quiere ver peleas, declaraciones cruzadas por la prensa. Al final del día, esas cosas terminan alejando a la gente de la política. Nos quieren ver trabajando unidos por Chile. Por favor, de una vez por todas, pónganse a la altura», dijo.

