Sheinbaum pone orden en Nuevo León
Por Ángel Álvaro Peña
Por más que algunos intenten vender la gira presidencial como un espaldarazo político, la visita de Claudia Sheinbaum a Nuevo León dejó un mensaje mucho más claro —y mucho más incómodo— para el gobernador Samuel García: hay confianza institucional, sí; cheque en blanco, no.
Durante dos días, la presidenta recorrió el estado, acompañada del mandatario emecista, anunciando proyectos estratégicos como la construcción de 67 mil viviendas destinadas a personas trabajadoras que perciben entre uno y dos salarios mínimos. El mensaje social fue contundente: el Estado vuelve a asumir su responsabilidad en garantizar derechos básicos, en especial el acceso a la vivienda.
“Necesitamos vivienda, un buen salario, la posibilidad de poner un pequeño negocio, educación para nuestros hijos y servicios de salud”, dijo Sheinbaum, dejando en claro que, aunque la inversión privada es relevante, el gobierno no puede seguir ausente como ocurrió —según sus propias palabras— durante el periodo neoliberal.
En el papel, la gira fue institucional. En el fondo, fue política. Y mucho.
Un día antes, Sheinbaum y García visitaron la construcción de un hospital del IMSS en Santa Catarina e inauguraron un bachillerato tecnológico en el municipio de García. Actos de gobierno, sí, pero realizados en un contexto de alta tensión política local, donde Morena ha decidido cerrar filas —incluso con PRI y PAN— para acotar el margen de maniobra del gobernador. De eso habla Vicente Martínez en su editorial de hoy; denle un vistazo en la edición de hoy más adelante.
Mientras la presidenta recorría el estado, Morena impulsaba un frente legislativo para condicionar la aprobación del presupuesto 2026, luego de que Samuel García vetara el aprobado por el Congreso local al negarse a publicarlo en el Periódico Oficial. El conflicto no es técnico, es político, y Sheinbaum lo sabe.
Por eso, su presencia en Nuevo León no fue un respaldo a Samuel García, sino un recordatorio de que el orden institucional está por encima de cualquier proyecto personal. Sheinbaum confía en que el gobernador haga su trabajo, confía en que cumpla con sus responsabilidades en una de las entidades más importantes del país. Pero de ahí a apoyarlo rumbo a la Presidencia hay un abismo. Y de ahí a impulsar que Movimiento Ciudadano conserve la gubernatura, otro más profundo.
La presidenta de Morena, Luisa María Alcalde, lo dijo sin rodeos: el presupuesto debe aprobarse sin aumentar impuestos ni contratar más deuda. Además, el partido exige una pensión universal para personas con discapacidad, la reversión del aumento al transporte público y un recorte del 50% al gasto en publicidad oficial y viajes al extranjero del gobierno estatal. Demandas que apuntan directamente al estilo de gobierno de Samuel García.
Sheinbaum, con su estilo menos estridente pero igual de firme, dejó claro que la prioridad es la gente, no las aspiraciones políticas. Su gira no fue para tomarse la foto, fue para marcar agenda, fijar límites y recordar quién conduce el proyecto nacional.
Nuevo León no está fuera del mapa de la Cuarta Transformación, pero tampoco será territorio de concesiones políticas. La presidenta fue a poner orden. Y el mensaje, para quien quiera leerlo sin filtros, es inequívoco.

