Sheinbaum reivindica a las mujeres ejidatarias y comuneras
A la fecha, el gobierno federal ha entregado cerca de 30 mil títulos agrarios a mujeres dueñas de la tierra que trabajan en el campo, informó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
La meta para su sexenio en esta “reivindicación” de las mujeres ejidatarios y comuneras es alcanzar 150 mil títulos de propiedad para ellas.
La mandataria encabezó este medio día en la zona rural y de suelo de conservación de la alcaldía de la acadia Tlalpan, al sur de la Ciudad de México, la entrega de certificados agrarios a mujeres.
Desde el Parque Las Maravillas Topilejo, destacó: “Uno de los derechos que parecía más difícil (de garantizar), es el derecho a la propiedad. Parecía como que las mujeres no teníamos derecho a tener una casa; y en los derechos agrarios parecía que las mujeres no teníamos derecho a ser ejidatarias comuneras”.
Frente a ello, la jefa del Ejecutivo federal reviró: “¿Quién dijo eso? ¿Dónde está escrito? No está escrito en ningún lado. Imagínense que ahora hasta el trabajo ya funcionaba eso. Las mujeres se decían: ‘¿será que yo puedo ser ejidataria? ¿será que yo puedo ser comunera? Claro que podemos ser ejidatarias y comuneras, tener los derechos agrarios. Y eso es lo que estamos reivindicando el día de hoy con ustedes”.
Acompañada por la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, por la alcaldesa de Tlalpan, Gabriela Osorio, y funcionarias de las administraciones federal (como las secretarias de las Mujeres, Citlalli Hernández; de Desarrollo Agrario y Territorial, Edna Vega; y de Medio Ambiente, Alicia Bárcena) y locales, la presidenta afirmó que contesta entrega se reivindica también a los pueblos originarios, al suelo de conservación y a las mujeres que trabajan en el campo.
“Y estamos reivindicando los derechos de las mujeres en particular, los derechos agrarios de las mujeres mexicanas”, enfatizó.
Desde esta alcaldía en la que vivió por 30 años y de la que fue alcaldesa, Sheinbaum Pardo, sostuvo que pese a la presión de la mancha urbana de la megalópolis, el suelo de conservación de la capital del país se niega a desaparecer. Esto gracias a los ejidos y comunidades agrarias e indigenas de la ciudad.
“La presión de la mancha urbana es tremenda, pero aquí se cuida el bosque, se sigue sembrando maíz, hortalizas, flores”, apuntó ante decenas de personas que se dieron cita en el espacio, aunque no se alcanzó el número esperado, por lo que antes del inicio del acto personal de gobierno tuvo que recoger decenas de sillas —prácticamente la mitad— que se habían instalado a la espera de la mandataria.
Una de las campesinas beneficiarias con esta entrega de certificados, María Enriqueta Carrón Yescas, rememoró su propia historia: “Para mí este momento tiene un significado muy especial, soy ejidataria gracias a mi padre, que me heredó no sólo la tierra, sino el amor y el compromiso por el campo.
“Hace más de 20 años inicié este camino, un camino que no ha sido sencillo. Cuando comencé, la mayoría de los ejidatarios eran hombres y no era bien visto que una mujer llegara a su núcleo ejidal. Abrirme paso implicó esfuerzo, constancia y mucha determinación. Poco a poco, con trabajo y perseverancia, fui construyendo mi lugar”.
Hoy preside el comité de vigilancia del ejido Cuautepec, en la alcaldía Gustavo A. Madero, de la capital del país, y dijo representar a decenas de mujeres ejidatarias y comuneras que han luchado por ser escuchadas y reconocidas.
Por su parte, Brugada recordó que el reparto agrario fue uno de los logros de la Revolución Mexicana, basado en el ideal del general Emiliano Zapata de “la tierra es de quien la trabaja”. La letra se estableció en el artículo 27 de la Constitución de 1917 y se concretó con en el gobierno del general Lázaro Cárdenas con la reforma agraria.
Sin embargo, acotó la mandataria capitalina, la titularidad de la tierra recayó sobre todo en los hombres, relegando alas mujeres. Refirió que a mediados del siglo XX, sólo 5 por ciento de las tierras estaban a nombre de mujeres y a finales de ese siglo ese número era de apenas entre 20 y 25 por ciento.
En la Ciudad de México, agregó, actualmente 35 por ciento de las tierras de suelo de conservación son propiedad de mujeres.
“Es de aplaudirse, pero todavía falta más y más. Esa es la gran contradicción de nuestra historia: las mujeres producen, cuidan, sostienen la tierra, pero no fueron reconocidas como sus dueñas. Durante siglos la tierra tuvo nombre de mujer, pero firma de hombre. Y aún así las mujeres no se fueron. Durante siglos han sido sembradoras de vida, guardianas del territorio, del agua, del bosque y de la milpa”.
La jefa de gobierno señaló que bajo el gobierno de primer mujer presidenta del país y el segundo de la 4T hoy se reivindica el derecho de ese sector a ser propietaria de sus tierras.
“Hoy es tiempo de mujeres. Y las mujeres campesinas que han quedado cuidando la tierra en silencio, hoy son nombradas y hoy tienen como suya la tierra. Es tiempo de reconocer que sin las mujeres campesinas no hay campo, no hay comunidad y no hay vida. Hoy lo decimos con convicción y justicia: sin mujeres no hay tierra, sin mujeres no hay país; la tierra también es de las mujeres”.

