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Semana Santa repunta turismo en Veracruz

Por Ángel Álvaro Peña

El cierre de la temporada de Semana Santa en Veracruz dejó algo más que postales llenas: confirmó que, pese al golpeteo político, la actividad turística se mantuvo fuerte y constante en los principales destinos de playa.

Previo al arranque vacacional, comenzaron a circular versiones sobre supuestos niveles alarmantes de contaminación en playas del estado. El tema tuvo como base algunos reportes técnicos —como los monitoreos de calidad del agua que realiza la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios—, pero fueron utilizados fuera de contexto para generar una percepción de crisis sanitaria generalizada.

La apuesta era clara: desacreditar a Veracruz en plena temporada alta. Sin embargo, la narrativa no logró sostenerse frente a la realidad.

Durante estos días, el estado registró una importante afluencia de visitantes en destinos costeros como Veracruz, Boca del Río, Tuxpan y Tecolutla, donde se reportaron playas llenas, alta movilidad turística y una ocupación hotelera que, en varios puntos, alcanzó niveles cercanos al 90% e incluso superiores durante los días santos.

Prestadores de servicios turísticos —hoteles, restaurantes y comercios— registraron una derrama económica significativa, impulsada por el flujo constante de visitantes locales, nacionales e incluso extranjeros que eligieron el litoral veracruzano para vacacionar.

Frente al ruido político, la gobernadora Rocío Nahle optó por la operación. Se reforzaron brigadas de limpieza en playas, jornadas intensivas de recolección de residuos, coordinación con ayuntamientos costeros y monitoreos constantes en la calidad del agua.

Además, se desplegaron operativos de atención turística y protección civil para garantizar condiciones seguras y ordenadas en las zonas de mayor afluencia.

El contraste fue evidente: mientras algunos insistían en hablar de playas contaminadas, las imágenes mostraban destinos llenos y en funcionamiento. La ocupación, la movilidad y la actividad económica terminaron por desmentir cualquier intento de generar alarma.

Esto no significa ignorar los retos ambientales. Existen y deben atenderse con seriedad. Pero utilizar información parcial para golpear políticamente en uno de los momentos más importantes para la economía turística del estado resulta irresponsable.

El cierre de Semana Santa deja una lectura clara: la gente no se guía solo por lo que escucha, sino por lo que vive. Y lo que vivió en Veracruz fueron playas activas, con servicios funcionando y un estado que respondió en operación.

La oposición quiso ensuciar la temporada. No pudo.

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