COLUMNISTAS

Se cede la palabra

Andrés Manuel López Obrador con su Movimiento de Regeneración Nacional está produciendo, para adversidad de México, una serie de confusiones jurídicas, sociales, políticas y económicas, ya que son muchos los que piensan que puede volver a repetirse una lucha de factores sociales en contra del poder del narco-estado al que le dio continuidad.

Con la llegada al poder del ex presidente se deseó, por aquellos millones de votos, un México diferente, alejado de la corrupción, un Estado decente, un Estado respetuoso de la Constitución Política. Esa lucha para alcanzar el poder fue continua, deseada y hasta cierto punto coherente, porque ella correspondía y prometía combatir la corrupción que imperó durante el neoliberalismo.

El neoliberalismo no solo acotó la fuerza del Código Penal Federal para brindar impunidad a aquél forajido del derecho creador y propiciador de esa lamentable alianza del Estado con la delincuencia.

Al llegar a florecer la política de “abrazaos y besos a la delincuencia”, el Estado no solo limitó la fuerza de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y sus leyes secundarias, sino que con esa política creó la solidificación de un narco-Estado, como lo califican muchas naciones en el exterior, logrando con ello un México de complicidad con el fenómeno de la narco-política.

En la actualidad se percibe la presencia de cuatro poderes: por una parte, los tres Poderes de la Federación y por la otra el poder de la narco-política que defiende la impunidad del creador de ella.

Hay togados que en la actualidad seguimos pensando y deseando que se retome la concepción tradicional del Estado, con el objetivo de que nuestro México retome ser el centro del poder del cual irradie la fuerza del imperio que se contiene en el Pacto Federal. Así nuestro Estado y Claudia Sheinbaum Pardo podrán obtener el calificativo de soberanos, sin que esa soberanía sea compartida con el indeseable poder de la narco-política.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos nos ofrece la verdadera visión del Estado al destruir la idea de que el poder sea compartido con la narco-política.

Se cede la palabra a la Primera Magistrada de la Nación.

Es cuánto.

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