Los templos del lujo de Dubái se vacían con la guerra en Medio Oriente
En el Mall de los Emiratos de Dubái, las tiendas de lujo se alinean unas junto a otras, casi idénticas. Pero tras un mes de guerra en Medio Oriente, sus pasillos están lejos del bullicio habitual y sus vendedores pasan las horas casi sin clientes.
Recién salida de Chanel, una de las pocas clientas (que prefiere no dar su nombre) lo dice sin rodeos: “no hay que venir a Dubái en este momento. Es peligroso, estamos en guerra. Para mí es distinto, yo soy de aquí; si muero, muero con mi familia”, explica, vestida con una abaya y un niqab negros, y con un bolso negro de la boutique Hermès colgado del brazo.
Los vendedores, impecablemente vestidos con trajes, aseguran que tienen la consigna de no hablar. Aún así, uno de ellos describe brevemente el ambiente general. “Claro que hay menos clientes, pero se nota sobre todo en los turistas, los locales siguen viniendo. Y por suerte tenemos mucha clientela local, aquí nadie está en pánico”.
La imagen de refugio seguro para ricos expatriados y de paraíso de las compras de lujo que Dubái se había forjado, recibió un mazazo cuando misiles y drones iraníes golpearon algunos de sus lugares más emblemáticos al inicio del conflicto desencadenado por la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Los turistas salieron huyendo, pero la industria del lujo trata de mantenerse positiva. “El sentimiento que domina, pasada la estupefacción de los últimos días, es que la situación es temporal, que todo se arreglará rápido”, señala un actor del sector, bajo condición de anonimato.

