COLUMNISTAS

Golpeteo político y resistencia femenina

POR ÁNGEL ÁLVARO PEÑA

En la política nacional, el caso de Andrea Chávez no solo ha sido mediático, ha sido constante. Su crecimiento dentro de Morena, su cercanía con figuras clave del lopezobradorismo y su protagonismo en el Senado la convirtieron en blanco directo de la oposición y de sectores críticos.

Andrea Chávez ha estado envuelta en varias polémicas que la colocaron en el centro del debate público. Una de las más visibles ha sido su estilo confrontativo en tribuna, donde ha protagonizado choques directos con legisladores del PAN y PRI, elevando el tono de la discusión legislativa y generando episodios que rápidamente se viralizan.

A esto se suma su papel como una de las principales defensoras del gobierno federal en momentos clave, incluyendo debates sobre reformas polémicas, seguridad y decisiones del Ejecutivo. Esa postura firme la convirtió en una figura incómoda para la oposición, pero también en blanco permanente de ataques.

En redes sociales, su actividad no pasa desapercibida. Ha sostenido intercambios directos con periodistas, analistas y actores políticos, generando tendencias nacionales y colocándose en el centro de discusiones que muchas veces trascienden lo legislativo para convertirse en confrontaciones abiertas.

También ha sido señalada por su rápido ascenso dentro de Morena, un crecimiento que desde la oposición se ha intentado desacreditar bajo narrativas de “impulso político interno”. Sin embargo, más allá del señalamiento, no hay resoluciones oficiales que acrediten irregularidades, lo que deja esos ataques en el terreno político y mediático.

Además, su figura ha sido objeto de ataques personales en redes y medios, un fenómeno recurrente en mujeres con visibilidad política, donde el debate deja de ser institucional y se convierte en desgaste directo.

Y aun con todo eso, no se cayó. No se escondió. No bajó el perfil.

Ese mismo patrón se replica en lo local con Adanely Rodríguez. Desde que asumió la alcaldía, ha sido blanco de críticas constantes, muchas de ellas desproporcionadas y con evidente carga política.

Sí, hay señalamientos. Sí, hay debate. Pero también es claro que existe una intención de golpeteo que va más allá de la evaluación objetiva de su administración.

A pesar de ello, el gobierno municipal sigue operando. Hay agenda, hay presencia y hay trabajo en marcha, aunque a algunos les incomode reconocerlo.

Es el costo de estar en la política hoy, especialmente siendo mujer y teniendo visibilidad.

Y en ese escenario, tanto Andrea Chávez como Adanely Rodríguez han demostrado algo clave: que el golpeteo no siempre destruye… a veces solo exhibe quién sí tiene con qué sostenerse.

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