ECONOMÍA

Estímulos fiscales a combustibles son factor de riesgo para las entidades federativas: Fitch

Las entidades federativas enfrentarán presiones en sus ingresos, debido a los estímulos fiscales que activó el conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán, informó hoy la calificadora Fitch.

Explicó que la guerra junto con el bloqueo del estrecho de Ormuz impulsaron el aumento del precio de la mezcla mexicana por encima de 100 dólares por barril, casi el doble de los 54.9 dólares presupuestados para 2026.

Este aumento activó estímulos fiscales al impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) aplicable a los combustibles.

“En opinión de Fitch Ratings, el efecto neto sobre la Recaudación Federal Participable (RFP) sería neutralizado por el costo de los subsidios en el escenario base de un conflicto de corta duración; no obstante, dado el componente tributario con peso relativo importante del IEPS sobre la RFP, las participaciones federales podrían erosionarse y presionar los márgenes operativos de las entidades federativas”, aseguró la firma.

“Un conflicto prolongado que impulse el precio del crudo por encima de 120 dólares por barril podría amplificar los costos del IEPS más allá de los niveles de 2022, con implicaciones crediticias negativas mayores para las entidades federativas”, advirtió la institución financiera.

El IEPS a combustibles aporta aproximadamente 13 por ciento  de la RFP cuando se recauda sin estímulos, como ocurrió entre 2015 y 2025, con excepción de 2022.

Para 2026, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) estima una menor recaudación de 15 mil 800 millones de pesos (0.3 por ciento de la RFP) por concepto de IEPS a combustibles.

“Fitch considera que esta cifra podría subestimar el impacto probable dada la duración incierta del conflicto y la trayectoria ascendente de los subsidios. En 2022, cuando el conflicto Rusia-Ucrania elevó los precios energéticos, el costo por estímulos fiscales ascendió a 387 mil 500 millones de pesos, neutralizando casi en su totalidad los excedentes petroleros del sector público por 394 mil 100 millones de pesos.

Fitch apuntó que las condiciones macroeconómicas de 2026 son significativamente más débiles que las observadas en 2022.

Ese año, la RFP registró un crecimiento real de 6.4 por ciento pese a la caída del IEPS, impulsado por la fortaleza del impuesto sobre la renta (ISR) en un contexto de recuperación pospandemia y crecimiento económico de 3.7 por ciento.

Para 2026, Fitch estima un incremento del PIB de 1.7 por ciento en el escenario base conforme a su Global Economic Outlook de marzo de 2026.

No obstante, en un escenario adverso, estima un crecimiento de 1.0 por ciento.

Asimismo, el componente petrolero de la RFP se redujo de 44 por ciento en 2008 a 4 por ciento en 2025, lo que limita estructuralmente la capacidad de estos ingresos para compensar caídas en la recaudación tributaria.

“Fitch anticipa que los excedentes petroleros serán absorbidos por el costo de los estímulos fiscales, los cuales ascienden a aproximadamente 5 mil millones semanales, eliminando los remanentes que capitalizan el Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF).

Las transferencias del Fondo Mexicano del Petróleo al FEIEF mantienen una tendencia decreciente, mientras el fondo enfrenta obligaciones financieras derivadas de las potenciaciones de 2020 y 2023.

Al cierre de 2025, su saldo ascendía a 12 mil 833 millones, equivalente a 0.9 por ciento de las participaciones federales, nivel insuficiente ante una caída significativa de la RFP.

Fitch no descarta una nueva potenciación durante 2026, lo que incrementaría las obligaciones del fondo y reduciría su capacidad como amortiguador fiscal.

Pese a los estímulos fiscales, Fitch espera presiones inflacionarias transitorias derivadas del encarecimiento energético, que mantendrá la inflación por encima de 4 por ciento (4.6 por ciento anual en marzo), las cuales comprimirían los márgenes operativos si no se controla el gasto público, las participaciones caen por debajo de lo presupuestado y los recursos del FEIEF resultan insuficientes.

“Las entidades federativas con mayor recaudación propia y menor apalancamiento están mejor posicionadas para absorber este doble choque. En contraste, aquellas cuyas participaciones representan una proporción elevada de sus ingresos totales y mantienen estructuras de gasto rígidas enfrentan una mayor exposición al deterioro del balance operativo, así como presiones sobre la cobertura del servicio de la deuda”, dijo Fitch.

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