Lecturas sobre la revocación de mandato

 

Por Ignacio Nava Díaz

Este domingo 10 de abril se llevó a cabo el ejercicio de la Revocación de mandato, de acuerdo con los datos preliminares del INE votaron más de 15 millones de personas de las cuales el 90% se manifestó a favor de que Andrés Manuel López Obrador continuara al frente de la Presidencia.

Desde el domingo por la noche diversos comentarios, posiciones de los partidos políticos y opiniones de analistas inundaron la redes sociales, algunos defendiendo el resultado y reconociendo que la participación de más de 15 millones de ciudadanos no es nada desdeñable, otros, señalando la falta de participación ciudadana o indicando errores organizativos por parte del INE, también se han manifestado voces acerca de la intromisión del propio gobierno para difundir la consulta y por supuesto, la participación de Morena para movilizar a simpatizantes. Todas estas versiones de la historia tienen un sustento, dependiendo de quién lo diga y con qué objetivo lo exprese.

Sin embargo, en este contexto, consideramos pertinente señalar algunos datos con la intención de tratar de darle un sentido más objetivo al ejercicio democrático en que participamos o del que fuimos testigos.

La revocación de mandato es una herramienta de participación ciudadana que contribuye a fortalecer la democracia participativa, y se aplica en varios países como Canadá, Estados Unidos, Alemania o Argentina. Por tanto, incluir este tipo de consultas en un sistema democrático implica que se da más poder a la ciudadanía para destituir a los representantes populares que no cumplan con las funciones que les fueron asignadas. En este sentido, sin duda es un instrumento que se necesita en la sociedad mexicana, si hubiera existido en otro momento, posiblemente nos hubiéramos ahorrado muchas malas experiencias de nuestros gobernantes. Sin embargo, aquí surgen algunas interrogantes ¿era el momento de impulsarla? ¿la ciudadanía mexicana tiene la madurez para sacar el máximo provecho de esta herramienta de participación? Respecto al momento es debatible, después de todo los momentos para reformas electorales y políticas en México se han construido sobre la marcha y no porque las condiciones se hayan configurado para ello. Y en el tema de la madurez cívica de la población mexicana en edad de votar, muchas lecturas pueden realizarse al respecto, no se llegó al 40% del padrón electoral para que fuera vinculante el resultado, pero prácticamente solo participaron las fuerzas políticas que apoyan al presidente. ¿Por qué no participaron las fuerzas políticas opositoras invitando a votar contra que continuara en el mandato AMLO?

Respecto a la participación electoral sin duda 15 millones de personas son más que los 9 millones y medio con los cuales ganó Carlos Salinas de Gortari la Presidencia en 1988, es similar a la que obtuvo Vicente Fox en el 2000, y es superior a la que obtuvo Ricardo Anaya o José Antonio Meade en el 2018, y también superior a la obtenida por el PAN o el PRI en las elecciones federales del 2021. No se trata de comparar, pero si de señalar el número, porque más de 15 millones de personas salieron a votar a pesar de que muchas casillas se instalaron en lugares no habituales y el número de ellas fue inferior a la de los procesos electorales.

Sin embargo, como ya se había advertido, quien trae ese respaldo, lo acepten o no, es López Obrador no Morena.

Por último, es necesario rescatar que, sin duda es un ejercicio histórico, solo queda por hacer votos para que se consolide y no se convierta en algo anecdótico.

Evaluación en seis estados

El domingo 3 de abril iniciaron las campañas electorales para renovar gubernaturas en seis entidades federativas. El próximo 5 de junio los ciudadanos de Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas, participaran en el ritual sexenal estatal para refrendar su apoyo al partido político que los ha gobernado los últimos años o para optar por la alternancia política.

Durante la primera semana de campaña, de acuerdo con varias encuestas, los candidatos propuestos por Morena. y sus aliados. encabezan las preferencias en Durango, Hidalgo, Tamaulipas, Oaxaca y Quintana Roo, sólo Aguascalientes se mantiene como una posibilidad real para la coalición PAN-PRI-PRD.

Sin embargo, en una campaña política juegan muchos factores, desde luego los actores principales; candidatos (as) y partidos políticos, pero como elementos complementarios participan la imagen del gobierno federal, la gestión del partido que mantiene la gubernatura y las gestiones de los gobiernos municipales.

Adicional a lo anterior, también se cuenta el desarrollo de la campaña, las propuestas, la propaganda política y el carisma del propio candidato o candidata.

Sin embargo, en los últimos años se ha hecho más evidente la influencia que tiene otros elementos que también apuestan por algún partido político o candidato, y estamos hablando de los grupos locales de presión, empresarios, colectivos de la sociedad civil, e incluso la delincuencia organizada.

En ese sentido, todavía es muy temprano para que Morena y sus candidatos echen a volar las campanas, en Durango se puede cerrar la competencia, y las demás competencias no están exentas de “accidentes” en la estrategia de campaña, errores de los candidatos (as) o la filtración de información comprometedora, como, por ejemplo, lo que le ocurrió a la candidata de Morena a la gubernatura de Nuevo León en 2021.