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López Obrador es jefe de Gobierno y jefe de Estado

Por José Lima Cobos 

Con el pretexto de atar a  los gobiernos corruptos de Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña, ilustrados en escuelas del extranjero para establecer las bases y entregar al país al mercado nacional y extranjero-, se aliaron todos, los de la cúpula oligarca para que, quien llegara a la Presidencia de la República por mera causalidad, – nunca se pensó o creyó-,  que se iba dar la honestidad y la lucha contra la corrupción e impunidad, de la manera tan férrea que se está observando y que tiene, a quienes han acumulados grandes fortunas mal habida, con el “Jesús en la boca”, porque la justicia está tocando su puerta.

No nos debe asombrar la resistencia pertinaz de los que aparecen en las páginas de  Forbes, porque, si apenas ayer, andaban con una mano atrás y otra adelante, ahora les tiemblan las piernas porque tienen que cumplir con las cargas fiscales, y al acabarse  la famosa compensación consolidada, el SAT tiene la enorme tarea de impedir más atracos y saqueos, como el caso de los mineros de Coahuila que es un crimen industrial que  tiene culpables que tendrán que pagar sus consecuencias y eso puede servir para Larrea, que acumula más de doce mil millones de dólares, se le llame a cuentas y se recaten los cadáveres en Pasta de Conchos, Coahuila, no a costa del erario público, sino con  a su cargo y reparar el daño e ir a prisión para que los que tienen concesiones de explotación minera sepan que la corrupción y la impunidad no existe en México.

Se quiere negar que el presidente de  la República con todas esas trabas que el nuevo PRI la traición a México y el viejo PAN- que nació para oponerse al bienestar social del pueblo- le están poniendo enfrente trabas para que nada cambie, que no se  crea que van a lograr sus propósitos y detenerlo, en su afán de destruir el proyecto nacional de cambio, pues López Obrador, no tan solo es el jefe de gobierno sino también el jefe de Estado, es decir, es responsable de que el poder que le da la constitución  no tiene desperdicio porque establece de manera clara y contundente en su Artículo 80 Constitucional: “Se deposita el ejercicio del Supremo Poder Ejecutivo en un solo individuo que se denominará “ Presidente de los Estados Unidos Mexicanos” , no dice más , pero tampoco menos, luego entonces, es el responsable  único del daño que los otros dos poderes – legislativo , judicial y los llamados organismos autónomos – produzcan con sus conductas omisivas o desastrosas para el país, los tenga que  sufrir  el presidente, en tanto, estos hacen como que la virgen les llama, esto es, solapadores de los males que siente y sufre la nación.

De lo anterior expuesto, no es casual que las sentencias de corte internacional-ONU, OEA, Corte Europea e interamericana contra el Estado mexicano-, las tenga que atender el presidente de la república y  dar la cara y pagar las indemnizaciones  con los recursos económicos producto de los impuestos, resultado del quehacer de los otros poderes, en consecuencia, si el dicho es claro que al perro mas flaco se le cuelgan todas  las pulgas, no existe razón para que quienes dañan a la nación no tengan castigo y vivan en la opulencia de la impunidad más ominosa.

Por ello, ante la crisis de violencia que se genera con las delincuencias de cuello blanco y la civil, organizada con el narcotráfico en todas sus expresiones- personas, recursos públicos, explotación económica criminal, enriquecimientos inexplicables,  etcétera- en tanto  el presidente esté facultado para remover libre a los secretarios de Estado- ejército, marina, guardia nacional, etcétera- y de el depende el consejo de seguridad nacional y sus disposiciones son de carácter  obligatorio en todo el país, mal se puede manejar que si está atado o maniatado, cuando no se trata de declarar la guerra, sino de afrontar actos de seguridad  de las vidas, sin que tenga que arrodillarse, en tanto el interés de la nación ha de estar por encima de cualquier otro, en síntesis, afrontar el reto de proteger la vida de las persona, sus bienes y derechos  y  utilizar de manera moderada la fuerza sea civil o militar de manera ordenada, no se  puede alegar un Golpe Estado, que en todo caso, tendrá que dictar la suspensión de garantías individuales para afrontar la delincuencia, que le está permitido, sin embargo, es mejor actuar con responsabilidad y permitir o dar margen al manoseo que se está haciendo, porque quieren que la fuerza del estado se aplique con” mátalos en caliente”.

México con el mito de la supuesta militarización del país como lo enarbolan los farsantes  y corruptos de siempre se espantan si se usa el Ejército y la Marina o bien si la Guardia Nacional se le ubica en el Ejército- que es lógico, por la disciplina que impera, para atener los problemas de la actualidad que no se podrán resolver si no se actúa en congruencia, porque, hay que estar ciertos, ya existen las  condiciones para que no se den este tipo de distinciones, y que la unidad en ese aspecto impere, con elementos confiables y eso solamente se puede observar en el Ejército Mexicano que es ajeno a las tentaciones del poder político.

El presidente de la República es un civil ahora, y no se puede discriminar , si es un militar el jefe de Gobierno y jefe del Estado,- electo democráticamente-.  y el es el jefe de las fuerzas armadas de cualquier nivel en el país, luego entonces, es llamar la atención solamente, con la farsa de la amenaza de esa militarización que ni por asomo se dará, salvo el ridículo de Calderón, al vestir la casaca para demostrar que era el jefe del ejercito cuando su secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna negociaba  no solo con los traficantes de cuello blanco sino también con la delincuencia común, que nada tiene de ese aspecto porque  constituye una amenaza nacional.

 

 

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