COLUMNISTAS

Muralismo y educación en México

 

Por Ignacio Nava Díaz

En 2021 se cumplieron los primeros 100 años del inicio formal del Movimiento Muralista Mexicano; movimiento artístico, cultural político y educativo que fue impulsado desde el gobierno posrevolucionario estando como secretario de Educación Pública, José Vasconcelos.

Señalamos la fecha anterior como el inicio formal del muralismo, porque a partir de ese momento el Estado mexicano impulsó la creación de murales no solo como un accesorio “decorativo”, también como estrategia para dar cuenta de los problemas sociales que motivaron la revolución, fomentar el rescate de la memoria histórica y para educar a la población que en su mayoría no era letrada, sin embargo, existen evidencias de murales o de este tipo de expresiones artísticas desde el siglo XIX e incluso antecedentes que nos llevan a encontrar el talento artístico en civilizaciones como la maya.

 

Sobra decir que personajes como Diego Rivera, el Dr. Atl o David Alfaro Siqueiros formaron parte del grupo de artistas que emprendieron aquella la titánica tarea no solo artística sino histórica y de trascendencia internacional.

En este contexto, el año pasado el Movimiento de Muralistas Mexicanos realizó un congreso internacional para conmemorar, defender y fomentar el arte mural en México y a nivel mundial, evento que tuvo su segunda edición del 30 de agosto al 2 de septiembre del 2022, con la participación de la Coordinación de Memoria Histórica de México del Archivo General de la Nación (AGN) y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).

 

 

De acuerdo con los antecedentes anteriores, el muralismo es parte de la cultura y de la historia de los mexicanos y mexicanas, una de las tantas aportaciones que el pueblo de México ha hecho al mundo, por ello, su conservación y difusión no es solo un tema artístico también de identidad, por tanto, las instituciones educativas a todos los niveles, deben jugar un papel más activo difundiendo el arte mural y fomentando el aprecio del mismo a las generaciones actuales y futuras.

Extensamente ha sido documentado que el acercamiento al arte, en cualquiera de sus formas, propicia en el individuo salud emocional y lo sensibiliza con el mundo que lo rodea, una habilidad que se necesita desarrollar para formar personas más humanas, objetivo que debe ser el fin último de la educación.

Por tanto, el muralismo debe ser revalorado y fomentado desde las propias instituciones de educación pública, como en su momento aconteció, pero extrayendo la motivación política y manteniendo la libertad de expresión en su contenido.

 

 

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