COLUMNISTAS

Amabilidad por ley en IMSS y el ISSSTE

 

Por Ángel Álvaro Peña

Los diputados trabajaron para el grueso de la población y esto debe aplaudirse, aunque no antes subrayar que la medida adoptada se realiza con varias décadas de retraso.

La Cámara de Diputados realizó cambios a las leyes de los institutos Mexicano del Seguro Social y de Seguridad y Servicios Sociales del Estado, para obligar al personal a tratar con amabilidad a los derechohabientes.

Desde 1943, en el sexenio de Manuel Ávila Camacho, el trato de enfermeras, empleados, doctores, vigilancia, eran despóticos hacia los derechohabientes. En las pláticas coloquiales del trabajo o la familia, era común escuchar cuando alguien se exasperaba, decirle “Pareces que trabajas en el seguro”, porque los 4 millones 900 mil derechohabientes asistían al Seguro Social a ser maltratados en la mayoría de los casos.

El ISSSTE fue fundado en el sexenio de López Mateos, en 1959, contaba con 96,685 empleados, hasta el censo de 2012, y en sus consultorios sucedía exactamente lo mismo respecto al mal trato a quienes acudían a atenderse a esos lugares.

Ahora, debido a las múltiples quejas por malos tratos, la diputada Angélica Cisneros Luján, envió una iniciativa de ley con este objetivo: “El propósito es robustecer los procesos de capacitación al personal de salud de dichas instituciones, a fin de que implementen, en forma periódica y programada, las estrategias de capacitación y actualización en materia de ética y protocolos”, señaló la presidenta de la comisión de Seguridad Social, quien envió el documento a debate.

Ante esta situación, con 475 votos, el pleno legislativo aprobó reformas a los artículos 303 de la Ley del Seguro Social y 29 de la Ley del ISSSTE.

Quienes promovieron esta reforma señalan que se trata de reflexionar y mejorar en materia de preservación de los derechos, la no discriminación y la igualdad de género, y señaló que se están buscando todos los caminos posibles para que la atención a la salud de las personas derechohabientes se brinde con calidad y profesionalismo.

Los cambios, que fueron remitidos al Senado de la República para sus efectos constitucionales, indicaron que lo anterior se deberá hacer con respeto a los derechos humanos, no discriminación e igualdad de género.

 

 

La falta de sensibilidad que se mostraba en oficinas, consultorios, pasillos, farmacias era tema de conversación, pero no de corrección, ahora, “Los servidores públicos del IMSS estarán obligados a observar, en el cumplimiento de sus obligaciones, el principio de buen trato en la prestación de los servicios y en la atención a los derechohabientes”, indicaron.

Datos del Sistema Nacional de Alerta de Violación a los Derechos Humanos, de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, asegura que el IMSS encabeza la lista de dependencias de gobierno con más quejas y de enero a septiembre de 2021 tiene mil 950 y el ISSSTE le sigue con 712 quejas.

La tarea del legislativo en este caso específico, muestra que el resultado hubiera sido el mismo si no hubiera diputados plurinominales. Porque cuando se sirve al pueblo no hay fracción parlamentaria que se niegue a trabajar, salvo algunas excepciones que acaban de suceder respecto a los programas sociales.

Es decir, cuando se trata de erradicar el mal trato a los derechohabientes del IMSS y del ISSSTE, da lo mismo que sean 500 que 300 diputados, el hecho es servir a los mexicanos. Si el 97 por ciento de los diputados votaron a favor de una clara determinación con objetivos precisos, no es necesario tanto debate que sólo tergiversa los fines y hace que la gente se aburra al verlos a través de los canales televisivos del Congreso.

Así como hace falta que el personal del IMSS y del ISSSTE sean amables con los afiliados, también es urgentemente necesario que los legisladores sean claros, concisos, prácticos y no se enreden en insultos o descalificaciones que distorsionan su vocación y los alejan de su tarea principal que es la de trabajar para la población.

En este caso se muestra claramente como los 200 diputados plurinominales salen sobrando. Nadie les debe nada en la sociedad y ellos sólo obedecen al mandato del líder parlamentario, porque están tan alejados de los mexicanos que ni siquiera les pidieron su voto en tiempo de campaña.

En el caso del IMSS y del ISSSTE hubo saqueos en el pasado que pudieron colocar sus finanzas en quiebra. El ISSSTE resistió desfalcos que pudieron acabar con su estructura, sobre todo en el periodo de 2006 y hasta años recientes. En tan sólo tres años las clínicas y hospitales de los trabajadores del gobierno se desviaron 3 mil millones de pesos.

En el Seguro Social, también, la dirección general de ese instituto era sólo un trampolín para llegar a puestos más altos dentro de la burocracia dorada del país. Carlos Gálvez Betancourt, Arsenio Farell Cubillas, Emilio Gamboa Patrón, Ricardo García Sáinz, Mikel Arriola, etc. fueron abogados que fungieron como directores generales del IMSS y del ISSSTE hubo todo menos doctores como los abogados Alejandro Carrillo Castro, el profesor de primaria, Carlos Jonguitud Barrios, Luis Antonio Ramírez Pineda, Emilio Lozoya Thalmann, entre otros.

Con estos directores generales de turbia trayectoria, debiéramos darnos por afortunados que haya todavía estos dos institutos dedicados a la salud pública. Y ya que los tenemos debemos exigir que salgan de la mediocridad y dediquen, su esfuerzo, como lo hacen otros gobiernos progresistas más atención a la salud y a la educación, que deben ser prioridades para cualquier sociedad que se digne de vivir en la democracia.

Obligar a los trabajadores de estos dos institutos a atender con cortesía a los derechohabientes es una gran labor, que debió ser norma ética desde hace muchos años, porque la urbanidad no es un asunto de premios o castigos sino un don natural de los seres humanos que ofrecen servicios.

Es necesario ofrecer un servicio excelente, con medicamentos, con atención puntual especializada, con amabilidad, con responsabilidad.

 

PEGA Y CORRE

Para no variar, en la Jornada Rodada Legislativa , que corresponde realizar a los 500 diputados, para entregar cada uno de ellos una silla de ruedas, cuyo costo les fue descontado de su dieta, es decir, 500 legisladores, regalaron una cada uno a personas con discapacidades, y sólo asistirán 16 legisladores. Seguramente encabezados por los plurinominales, quienes demuestran su desprecio por sus representados… Así se las gastan.

 

 

Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes

 

**Las columnas firmadas en este medio son responsabilidad de quienes las firman**

 

 

 

Comparte en redes sociales