COLUMNISTAS

La educación pública y la privada bajo asedio

 

Por Ricardo Homs

Las declaraciones de Marx Arriaga, -director de materiales educativos de la SEP-, quien tiene la encomienda de la 4T de ideologizar los libros de texto, están rebasando los límites. Cree que ya estamos en un estado totalitario, donde el gobierno es el eje de la vida de México.

“Los empresarios deben sacar las manos de la educación del país para que impere la visión de la izquierda”, es lo que Marx Arriaga planteó como una prioridad, en un seminario organizado por Conacyt de forma virtual el 22 de febrero, coordinado por Sady Arturo Loaiza, venezolano formado políticamente en el régimen de Nicolás Maduro.

La esencia del planteamiento de Arriaga es destruir la educación privada y dejar vigente sólo la educación que proporciona el estado, la cual ya llevará el sello de la ideología de izquierda.

Parece ser que la sociedad olvida que nuestra Constitución define en el artículo tercero que la educación debe ser laica y gratuita. 

La Ley General de Educación, en su Artículo 7/ V, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 30 de septiembre del 2019, reitera que la educación debe ser: “laica, al mantenerse por completo ajena a cualquier doctrina religiosa”. La esencia del espíritu del concepto “laica”, -definido por nuestra Constitución-, es mucho más amplio en su significado, que el ámbito religioso. Define la libertad de elección personal de todos los mexicanos en lo vinculado con creencias, ideas y valores morales que garantiza nuestra Constitución a todos los ciudadanos y no pueden imponerse desde el Estado.

Nuestra Constitución sólo define a la educación pública, -que está a cargo del Estado Mexicano-, y  es gratuita. Por tanto, -al no mencionar a la educación privada-, respeta el derecho de una familia a decidir la orientación moral de la educación de los hijos

Por ello, al decretar Marx Arriaga el fin de la educación privada está contradiciendo a nuestra Constitución.

El tema de la educación es un asunto de libertades y nadie desde el Estado Mexicano tiene el derecho de imponer su ideología y menos aún, plasmando ideologías extranjeras en los libros de texto oficiales.

Lo que pretende el Artículo Tercero de nuestra Constitución es limitar al Estado Mexicano en la orientación de la política educativa, para que no realice actividades de proselitismo ideológico, lo cual es el camino manipulador que lleva a las dictaduras.

Es evidente que detrás de este proyecto ideológico que se está gestando dentro de la SEP, está la entrega de nuestro país al movimiento bolivariano del castro-chavismo como parte del proyecto de la 4T.

Es urgente frenar a Marx Arriaga y al venezolano Sady Arturo Loaiza en este proyecto destructivo.

El camino más efectivo será el jurídico a partir de demostrar su inconstitucionalidad.

 

¿A usted qué le parece?

 


 

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