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Entre el dedo presidencial o la democracia de AMLO                    

 

Por José Lima Cobos

Un día, hace muchos años, el dictador Porfirio Díaz declaró a un periodista norteamericano –no lo hizo a ningún periodista mexicano– que México estaba preparado para la democracia  y Madero –latifundista  de su momento– le tomó la palabra pensado que el arraigo al poder por parte de ese presidente no era su fuerte, sin embargo, le salió el tiro por la culata y eso generó la revolución que, si bien  se cumplió, en parte, con el sufragio efectivo, al menos permitió que se hicieran grandes transformación  sociales que en los últimos treinta año  de que llegó Salinas de Gortari, se fueron sepultando a grado tal que el país, apenas comienza a enderezarse .

La crisis que se generó y  ahondó al país con la política neoliberal o neoporfirista fue acompañada de la gran corrupción que con esos regímenes alcanzó y encabezó con orgullo a grado tal que lo presumen con la muerte de Colosio y la imposición  de Zedillo, –que llegó para consolidar la privación de los bienes nacionales a extranjeros y mexicanos  y que permitió que Salinas se robara la partida secreta  de la presidencia–, así lo denunció el ingeniero Téllez, secuaz de ese mandatario epónimo que no creo que muchos, sobre todo los conservadores, añoran su retorno.

Pero como se dice con sorna, “que necesidad, si la lubricación corruptiva funcionaba perfecta”. 

Ninguna necesidad tenía el presidente López Obrador para que la corrupción y la defraudación fiscal o el fraude electoral y otros más siguieran operando, sin elevarse a rango constitucional y se considerara como delitos graves, pues al no existir en el orden jurídico, con tanta energía, eso vino a inhibir que el país se transformara, pues el salario mínimo y demás beneficios sociales no hacían daño y todos vivíamos en santa paz, es decir, se vivía en un régimen de extraña procedencia porfirista que la oligarquía añora.

 

 

El cambio que se provoca con la abrumadora elección del 2018 en que López Obrador, hunde al partido hegemónico y con él a sus cómplices que viene a revelar y se conozca a profundidad el grado de desigualdad social que ponía en riesgo grave el bienestar de la nación que ahora se empieza a apaciguar y está calando, por esos acontecimientos nuevos  que han generado un despertar de manera tal, que el dedo presidencial para imponer a un presidente está a un paso de ser solo historia y viene a prevalecer la decisión de un pueblo que ha luchado y seguirá luchando por alcanzar los mejores y grandes beneficios, pese a la resistencia pertinaz de una oligarquía voraz y depredadora que no gobierno, pero que acumula una riqueza descomunal, peligrosa para la estabilidad del país.

El gatopardismo quedó atrás y el juego es limpio y destroza la simulación democrática en la que se ha vivido y presumido, cuando lo cierto es que el hoy Presidente de la República renuncia y repudia públicamente el dejar un heredero a su modo, por lo mismo, los aspirantes  a ese cargo tendrán que ganárselo a pulso y siendo el reto descomunal, la suerte está echada y el que quiera llegar tendrá que probar que está capacitado y tiene conciencia de lo que viene, que es consolidar lo hecho y continuar el camino. Tarea no fácil, pero necesaria.

Al parecer ha terminado la comodidad del dedo presidencial e incluso, en su momento, se pudo, con todos los riesgos,  haber promovido la reelección por otro período más, pero nada de eso se avizoró, por eso se mantuvo el principio de  “no reelección” en síntesis, la democracia va y en serio , aunque se escuche la voz de la ministra Piña que afirma que ella es producto de la democracia, cuando su ascenso al  cargo es producto de complicidades ominosas, como producto del dedo presidencial y de gobiernos espurios- está probado-  y no del avance democrático , por eso  les tiemblen las piernas   cuando se habla de democracia en el poder  judicial, de manera que se procure limpiar ese poder que está sumamente corrompido y es producto de su procedencia antidemocrática  pues decir que es una elección  indirecta, lleva a que creamos que eso les da legitimidad , nada más falso y no les da ninguna autoridad moral por ser producto de la corrupción.

 

MORENA CONQUISTADOR

Se cuestiona mucho y se condena, por los simuladores y corruptos que el Movimiento de Regeneración Nacional se haya empoderado en la mayoría  de los estados y recriminan a los gobernadores príistas que no metieron las manos en la elección de sus candidatos y que fueron reconocidos por el presidente López Obrador enviándolos como representantes de México a distintos países del mundo, cuando en el fondo, son auténticos demócratas que pueden presumir, en cualquier momento, que si bien formaban parte  de la corrupción y por eso llegaron a ser gobernadores, no menos cierto es que su actuar fue bien visto y no alentaron el fraude electoral.

El caso emblemático del Estado de México, viene por si solo a demostrar que en algún  momento se puede ser digno y Alfredo del Mazo, gobernador  de esa entidad federativa, impuesto por Peña Nieto y en un  fraude electoral en que involucró toda la fuerza del gobierno federal –ahí el coordinador de esa elección priista lo fue José Narro, ex rector de la UNAM  y secretario de salud en ese momento, además, autor de la frase que dice “ninis”, en referencia a los jóvenes “que ni estudian ni trabajan”–, por eso no es casual que el presidente del PRI, “alito” Moreno, que debería presumir y aplaudir esa elección,  lo señala como traidor y lo ubica como narco, al  precisar que “entregó la plaza”, es decir, que debería haber actuado como el gobernador de Coahuila, Riquelme que arrasó con “manolo” para sepultar al candidato de Morena.

Si el presidente López Obrador se hubiera comportado como Peña Nieto lo hizo en el Estado de México en la elección que llevó  a Alfredo del Mazo, al gobierno del Estado, Riquelme ya estaría fuera de México, lo que quiere decir, que si se están viviendo otros tiempos y se verá en la elección presidencial.

El acontecimiento será raro, como raro es  que no se entienda  que si la democracia tiene que perdurar, es necesario que también involucre a la Suprema Corte de Justicia en su conjunto, porque ahora, es el presidente quien propone la terna para integrar ese poder y obviamente en la lista se sospecha de que existe inclinación por alguien, cuando lo prudente es que se someta al escrutinio, a los propuestos o bien que las ternas se elijan de manera democrática por lo menos mediante insaculación como aconteció con la nueva presidenta del INE, porque Córdova es resultado de la corrupción entre los líderes de los partidos que se comieron ese tamal que al final resultó una agresión a la democracia real y efectiva.

 

 


 

Correo: limacobos@hotmail.com

Twitter: @limacobos1

 

 

 

 

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