COLUMNISTAS

Xóchitl se cerró las puertas

 

Por Ángel Álvaro Peña

La oposición creó su futuro en el pasado. Cuatro años y medio de confortables críticas al sistema ocuparon el espacio de los auténticos trabajos de legisladores que no quisieron hacer política y se quedaron en el insulto y la descalificación.

Ahora que necesitan cosechar lo que sembraron encuentran sólo individualismos. El trabajo en equipo no existió y ahora que necesitan cerrar filas alrededor de un candidato simplemente surgen nuevos líderes en lugar de seguidores de los que pueden encaminarse hacia la candidatura a la Presidencia de la República por la alianza opositora.

El caso de Xóchitl Gálvez es un claro ejemplo de cómo alguien quiere hacerse candidata de la noche a la mañana a pesar de que sólo fue una mala comediante como senadora al disfrazarse de botarga de dinosaurio, exhibirse en bicicleta al llegar al senado, festejar una pijamada, encadenarse a la silla de la Presidencia del Senado en la vieja casona de Xicoténcatl, y tocar las puertas de Palacio para replicar al Presidente y negar que no dijo lo que dijo.

Pero también de la noche a la mañana Xóchitl Gálvez pasó de cenicienta a princesa, porque ahora que necesita publicitar sus orígenes humildes no se explica cómo en 20 años se convirtió en empresaria, por obra y gracia de Vicente Fox, quien la invitó a formar parte de su gabinete.

 

 

Con la llegada del vaquero presidente, en 2000, la nombró titular de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, un cargo de gabinete ampliado pero su dirección es una designación presidencial.

Al terminar el sexenio, a pesar de ser poco conocida y tener solo una parcial experiencia en la administración pública se encaprichó para ser candidata a la gubernatura de su tierra natal, Hidalgo. Que, aunque dice ser de padres indígenas sus apellidos no pertenecen a los apelativos de los pueblos indígenas.

El caso es que su capricho logró reunir a los partidos en un ensayo de lo que ahora es la alianza opositora porque apostaron por su candidatura no sólo el PAN sino se sumó el PRD, Convergencia Nacional, así llamado Movimiento Ciudadano en esos años, y el Partido del Trabajo. Perdió las elecciones frente a Francisco Olvera, del PRI.

En 2015, se convirtió en delegada de la Miguel Hidalgo en la Ciudad de México, y es a partir de este cargo que también de la noche a la mañana se convierte en empresaria ya que se ostenta como fundador de High Tec Services y OMEI, empresa diseñadora de edificios inteligentes y de la Fundación Porvenir, que es una asociación que apoya a niños desnutridos.

Después se desempeñó como directora de Teleinformática en el World Trade Center, además es senadora plurinominal desde el 1 de septiembre de 2018, por el PAN, partido al que ahora dice no pertenecer.

Su frágil filiación partidista la ubica en una especie de limbo ideológico que ni ella misma puede descifrar, ya que, desde la campaña de 2018, presentó dos candidaturas, una por la Coalición con el improvisado Por México al Frente, pero en la lista nominal concursa por el PRD; sin embargo, traiciona a este partido para que el primer día de sesiones, el 1 de septiembre de ese año, se afilió al PAN, como legisladora de la LXIV Legislatura.

El 29 de abril de 2001, volvió al PRD porque este partido sólo contaba con 4 senadores, y para que un partido político pueda tener representantes en el Senado debe contar con, por lo menos 5, así que se fue a apoyar ese hueco y sentirse perredista de nuevo. En ese momento dijo que no era necesario nombrarla perredista porque nunca se había dado de baja en ese partido.

Cuando se le ocurrió la idea de ser candidata a la Presidencia de la República, ni ella sabía a qué partido pertenecía, de ahí que el PAN le haya dado la espalda ese 27 de junio de 2023, cuando hizo pública su intención de ser candidata, pero hasta ahora no hay partido político que la adopte.

Por lo pronto quiere quitarle el derecho a ser candidata a dos de sus ex compañeras de bancada como Kenia López Rabadán, y Margarita Zavala, quien, por cierto, ni fue invitada a la reunión de la alianza opositora en días pasado.

Pero en el PAN sólo haya cabida para el gran ego de Santiago Creel quien cree que la experiencia se gana sentado en una silla en medio de un régimen putrefacto y se dice preparado para gobernar el país. Aunque siempre ha perdido en las elecciones.

Al parecer Movimiento Ciudadano espera a un notable traidor de las filas de Morena y no la adopta y competir por la vía independiente requiere de muchos trámites y de una estructura con la que no cuenta Xóchitl.

Desde que el Presidente no le abrió las puertas de Palacio Nacional, Xóchitl se ha dedicado a dar lástima en los medios, agrado tal que conmovió al patrocinador de la alianza opositora el empresario Claudio X. González, quien con tono de patrón señaló que ninguno de los dirigentes del Frente Amplio por México puede cerrarle también las puertas de ser candidata a la presidencia de la república y consideró que es una mala jugada de Marko Cortés negarle competir por esa candidatura, ya que según el empresario, reúne todos los requisitos como es el caso de reunión 150 mil firmas.

Sólo que ahora ella quiere un lugar privilegiado al solicitar que esas firmas puede sólo reunirlas por internet y no casa en casa como es la condición principal de esta acumulación de firmas. Es decir, ahora que le dieron un espacio, quiere un lugar privilegiado.

Lo cierto es que esa campesina que se volvió empresaria, tiene pocas posibilidades de competir y menos aún de ganar. Aunque no faltan los opositores sistemáticos, que quieren encontrarle virtudes a Xóchitl que no tiene y nunca ha tenido.

 

PEGA Y CORRE

Poco a poco los integrantes de la alianza opositora se van quedando en el camino porque saben que la selección para candidato a la Presidencia de la República, asesorada por ex consejeros y ex magistrados del tribunal electoral no es imparcial, ni justa ni pareja.

 

Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes

 


 

 

 

 

 

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