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Lenia Batres, Ministra incomoda si cumple con la Constitución y sus leyes

Por Jose Lima Cobos

La imposición del presidente López Obrador, en acatamiento estricto a lo que ordena la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, artículo 96 que dice -ello para que no se confunda o tergiverse la conducta presidencial- “si el senado no resolviera -esa elección indirecta-ocupara el cargo de Ministro la persona que, dentro de dicha terna, designe el Presidente de la República”, por eso Lenia Batres, es ya, una incómoda integrante de la Suprema Corte de la Nación, para hacer y cumplir con todo lo que determina la Constitución que rige este país, que ha sido ajetreado, de manera casi criminal, al no observarse y cumplirse con las disposiciones que horma y norma a esta nación, que está viendo una transformación única en los últimos cuarenta años.

Se afirma -no sin razón- que a confesión de parte, relevo de pruebas, por eso, si el Presidente de la República afirma que se equivocó con las ternas que anteriormente mandó al Senado de la República para que eligiera a los ministros y cubrir las vacantes y eligió el Senado de la República a  Jazmín Esquivel, González Carranca, Margarita Ríos y Loreta Ortiz, ahora no existirá pretexto y menos quejarse, si esta imposición directa, resulta peor que la enfermedad, esto es, sigue siendo más de lo mismo, o peor.

Lo anterior se afirma porque, si se rinde juramento a la Constitución, con toga y birrete, y queda ese servidor público, con la oportunidad de integrar un poder, como es el judicial, los  primeros vigilantes escrupulosos, tienen que ser esas personas, pues se consideran que tienen pudor y vergüenza  y por nada marcharan  su imagen, y más cuando es atracando los recursos económicos del pueblo de México que, dentro de su miseria ancestral, no dejan de contribuir con la Hacienda Pública, en tanto se dilapidan con impunidad deleznable.

Ello se refleja, si existe en la Constitución -artículo 127, reformado en 2009-  que “ningún servidor público podrá recibir por el desempeño de función, empleo, cargo o comisión, mayor a la establecida para el Presidente de la República en el presupuesto correspondiente “lo que no respetaron los Ministros Esquivel, González, Ortiz y Ríos que ingresaron a propuesta del Presidente y con la aprobación calificada del Senado de la República y menos la ley austeridad, luego entonces, debería de haberse actuado como lo señala la Constitución de fincarles responsabilidad e inhabilitarlos para seguir en el encargo.

Ahora bien, con esos antecedentes, dignos de mejor causa, en el proyecto de transformación que anticipadamente se sabía hacia donde iba este gobierno, de manera silenciosa y cómplice, se unieron a la corrupción imperante en la corte, lo que evidencia la traición, no a sus funciones jurisdicciones que es cosa aparte, sino a observar  lo que mandata la Constitución , pues ya se ha sabido, en la palabra del Senador Monreal, que la Suprema Corte goza de más de cuarenta privilegios que, nomás de conocerlo se eriza el pelo, ante la existencia de un pueblo que, si bien no está en extrema pobreza, al menos tiene que darse el recato que todo servidor público debe observar de manera religiosa y atenuar el repudio que se respira, cuando es más de lo mismo, o peor, cuando hay un proyecto de cambio y el gatopardismo es el que empodera, más en ese poder, como lo denunciado, casi con lágrimas en los ojos, que está podrido y que solo la democracia – elección directa de jueces, Magistrados y Ministros-, con revocación de mandato y demás aspectos de trascendencia para que, con más rigor, se ubique a estos servidores y se les vincule al pueblo y sus necesidades y que quede al margen de la justicia real y efectiva.

Si vemos la integración de un frente compacto para detener cualquier posibilidad de cambio y menos acabar con la corrupción, se llega al extremo de que los partidos irreconciliables -PRI y PAN-se confabulan de manera ominosa -el primero luchó por las conquistas sociales y el segundo por mantener privilegios privados y más corrupción- para detener a un gobierno que si bien no es perfecto, al menos ha hecho que la nación recobre los bienes de que fue despojado de manera criminal y en armonía social sin romper un vidrio dice el presidente, logró destrozar a esas dos fuerza aliadas, con más de treinta millones de votos, ahora es claro el proyecto de nación, por un lado primero los pobres, en tanto, ´por el otro, ´primero los privilegios de las minorías.

Como se ve, que si la nueva ministra “impuesta” por el Presidente de la República, Lenia Batres se aplica el artículo 127 constitucional, devolviendo a la tesorería de la federación y estar en consonancia con  lo que percibe el presidente, por ser lo constitucional,  para que se aplique en las necesidades de la sociedad, y los demás Ministros, hacen lo propio, -que no lo veo- porque se demostraría, de manera palmaria que han sangrado a la Hacienda Pública, por ello se puede afirmar que será una Ministra incómoda, porque vendrá a ponerle el cascabel al gato y muchos ojos- los de los privilegiados  y agachones Ministros estarán a la defensiva para argumentar, con  perversiones mentales, que lo que recibieron y reciben, se lo merecen.

En las relatadas consideraciones  solo hay que estar, ojo avizor, para ver si como se ronca, duerme o solo es algo como la flor de loto, que tan pronto nace, muere la esperanza.

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