Amagos de Trump a Irán provoca alza en los precios del petróleo
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una advertencia a Irán donde amenazó con atacarlos si Hezbollah sigue en conflicto con Israel, hecho que provocó la molestia de los iraníes que abandonaron la sede de las conversaciones de paz con EU en Suiza, lo que generó tensión y provocó una alza en los precios del combustible.
El barril de petróleo Brent cerró con un alza de hasta 2.2 por ciento en 82.30 dólares por barril en el mercado de futuros de Londres y el West Texas Intermediate (WTI)cerró en 78 dólares por barril.
El mercado energético había devuelto casi toda la prima de riesgo geopolítico acumulada anteriormente, con una caída semanal superior al 8 por ciento para el Brent y al 10 por ciento para el WTI, sin embargo, podría modificarse tras los dichos de Trump.
Las señales de acercamiento e inminentes acuerdos sobre los flujos de crudo de Irán estaban aliviando las tensiones en Medio Oriente, lo que reducía las primas de riesgo.
El giro restrictivo de los principales bancos centrales y la fortaleza de ciertas monedas están presionando a la baja las materias primas cotizadas en dólares.
Ambos crudos se encuentran probando zonas de soporte técnico importantes. El WTI intenta estabilizarse por encima de la barrera psicológica de los 75 dólares por barril, mientras que el Brent intenta mantener la marca de los 80 dólares.
Por su parte, la mezcla mexicana se mantiene en 73.72 dólares por barril debido a que no se publicó actualización por el feriado del Día de la Emancipación (Juneteenth) en Estados Unidos.
El precio de referencia del gas natural licuado (GNL) en Europa (contrato Dutch TTF) cotiza alrededor de los 42 euros por MWh. El mercado ha experimentado correcciones importantes y estabilización, alejándose significativamente de los picos de volatilidad impulsados semanas atrás por tensiones geopolíticas globales y cuellos de botella logísticos.
Europa ha logrado reducir drásticamente su dependencia del gas ruso mediante gasoductos (bajando de un 40 por ciento histórico a cerca de un 6 por ciento). Sin embargo, esta transición ha trasladado la dependencia hacia el GNL marítimo, haciendo que el mercado europeo sea muy sensible a los riesgos en rutas internacionales y cuellos de botella logísticos.

