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Nuevo partido, viejas caras y preguntas incómodas

PRIMICIAS

POR VICENTE MARTÍNEZ

La política veracruzana vuelve a acomodar sus piezas y, como suele ocurrir, aparecen nuevos proyectos con nombres conocidos.

Héctor Yunes Landa llegó a Poza Rica para presentar el proyecto político que impulsa, acompañado por Ricardo Barajas y Javier Romero. El anuncio pretendía marcar territorio, aunque la convocatoria a medios de comunicación no fue precisamente la que se esperaba. La ausencia de varios periodistas que suelen cubrir la política de la ciudad también dice algo sobre el interés que genera esta nueva aventura.

Yunes Landa no es ningún improvisado. Conoce las estructuras partidistas, las campañas, los grupos de poder y la manera en que se construyen candidaturas. Por eso resulta difícil mirar este proyecto únicamente como una apuesta ciudadana por una nueva opción política.

Un partido significa dirigencias, candidaturas, prerrogativas, posiciones públicas y capacidad para negociar espacios de poder. También implica acceso a recursos públicos y una estructura que puede convertirse en plataforma electoral.

Por eso la pregunta merece hacerse de frente: ¿qué busca Héctor Yunes con este nuevo partido?

La respuesta tendrá que ir más allá del discurso de construir una alternativa política.

En Poza Rica también llamó la atención la presencia de Javier Romero, exregidor del Ayuntamiento. Su regreso al escenario político abre una cuenta pendiente: explicar qué resultados dejó durante su paso por el Cabildo y qué pretende ofrecer ahora a los ciudadanos que alguna vez le confiaron un cargo público.

Si pretende ocupar nuevamente un espacio de decisión, tendrá que presentar resultados, no solamente fotografías, reuniones y discursos.

Ricardo Barajas representa otro rostro de esta estructura. Su incursión en la política apenas comienza y, precisamente por eso, tendrá que demostrar que existe un proyecto propio detrás de su incorporación y que no se trata simplemente de sumar nombres para llenar una estructura.

Yunes, en cambio, carga con una trayectoria política mucho más amplia. Ha pasado por cargos públicos, procesos electorales y distintas etapas dentro del poder veracruzano. Conoce perfectamente el valor de una estructura partidista y lo que puede representar una candidatura.

También está el tema del fuero, una figura que suele despertar preguntas cuando aparece en el horizonte de quienes buscan permanecer en cargos de representación popular.

No existe fundamento para afirmar que el nuevo proyecto tenga como propósito conseguir protección jurídica para alguien en particular. Eso sería una acusación sin pruebas. Pero sí es válido preguntarse qué papel juega el acceso a cargos públicos dentro de la estrategia política que comienza a construirse.

La ciudadanía está cansada de proyectos que cambian de nombre mientras reciclan a los mismos operadores.

Por eso Barajas, Romero y el propio Yunes tendrán que demostrar que esta nueva fuerza política tiene algo más que dirigentes conocidos, aspiraciones electorales y una nueva plataforma para competir.

En política, las marcas pueden renovarse en una noche. Las trayectorias, los resultados y las cuentas pendientes permanecen.

Ahora toca esperar qué ofrecen.

Porque una nueva boleta no borra un viejo historial.

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