La reaparición de Rubén Rocha Moya al frente del gobierno de Sinaloa terminó casi tan rápido como comenzó. Después de permanecer apenas 34 horas nuevamente en el cargo y enfrentar un rechazo generalizado dentro de Morena, el mandatario solicitó otra licencia para separarse por tiempo indefinido.
Rocha Moya comunicó su decisión mediante redes sociales, donde compartió la carta presentada ante el Congreso estatal. En su mensaje aseguró que los intereses de Sinaloa, de México y del movimiento de transformación debían colocarse por encima de cualquier otra consideración.
El documento solicita una licencia temporal superior a 30 días, pero sin establecer una fecha para su eventual retorno. La petición todavía deberá recibir el trámite correspondiente por parte del Poder Legislativo.

Su regreso provocó una tormenta política
El gobernador había retomado sus funciones el viernes, después de permanecer 112 días separado del cargo debido a las acusaciones formuladas en Estados Unidos por presuntos vínculos con una facción del Cártel de Sinaloa.
Rocha defendió su reincorporación argumentando que no existían elementos suficientes para atribuirle algún delito y aseguró regresar con la conciencia tranquila. Sin embargo, su decisión sorprendió al Gobierno federal y a la dirigencia de Morena, pues no fue consultada previamente.
La Secretaría de Gobernación aclaró inmediatamente que se trataba de una determinación exclusivamente personal y recordó que las investigaciones relacionadas con los señalamientos estadounidenses todavía continúan.
Morena le dio la espalda
El retorno de Rocha Moya abrió una fractura dentro del oficialismo. La dirigencia nacional de Morena, sus bancadas legislativas y 23 gobernadores vinculados a la llamada Cuarta Transformación se deslindaron públicamente de la decisión.
Los mandatarios estatales incluso le pidieron actuar con madurez y responsabilidad, mientras que legisladores morenistas lo exhortaron a reconsiderar su regreso para evitar mayores tensiones políticas y diplomáticas con Estados Unidos.
La presidenta Claudia Sheinbaum también marcó distancia. Sin mencionar directamente al gobernador, publicó un mensaje en el que advirtió que ninguna ambición personal debe colocarse por encima de los intereses del pueblo y de la nación.
Horas después de ese pronunciamiento, Rocha Moya presentó su segunda solicitud de licencia.
Acusaciones siguen abiertas
El político sinaloense y otros nueve funcionarios y exfuncionarios fueron señalados por autoridades estadounidenses por su presunta colaboración con “Los Chapitos”. Las imputaciones incluyen supuesta protección institucional y apoyo al tráfico de drogas a cambio de sobornos y respaldo político.
Rocha Moya ha negado reiteradamente las acusaciones y las considera parte de una ofensiva política contra Morena. Mientras tanto, la Fiscalía General de la República mantiene abierta una investigación y México continúa a la espera de que Washington entregue las pruebas que respalden sus señalamientos.
Hasta el momento, la licencia solamente ha sido solicitada; corresponderá al Congreso de Sinaloa resolverla y determinar la continuidad del gobierno interino.

