Ciudad de México.—Doce años después de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, sus madres y padres siguen sin conocer su paradero ni quién ordenó desaparecerlos. En el aniversario de los ataques ocurridos en Iguala, Guerrero, las familias volvieron a exigir verdad y justicia.
Uno de sus principales reclamos es la entrega de 853 folios de información militar que consideran relevantes para esclarecer lo sucedido la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014. Durante las movilizaciones de esta semana, familiares y normalistas insistieron en que esos documentos deben ponerse a disposición de quienes investigan el caso.
Las madres y los padres también acudieron a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para pedir seguimiento a los recursos relacionados con esos archivos. Tras reunirse con ellos, el presidente del tribunal, Hugo Aguilar Ortiz, se comprometió a dar seguimiento al caso.
Aunque una comisión gubernamental calificó la desaparición como crimen de Estado, la investigación todavía no ha dado a las familias la respuesta que buscan. Doce años después, su exigencia sigue siendo la misma: saber dónde están los jóvenes, qué les ocurrió y quiénes fueron responsables.

