ECONOMÍA

Hotelería y hospedaje aportó 21.1% de ingresos en servicios en 2022 según Inegi

El alojamiento temporal, es decir, los hoteles aportaron 21.1 por ciento del valor total de ingresos en el sector servicios no financieros en 2022, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Datos de la Encuesta Anual de Servicios Privados No Financieros (EASPNF) revelan que en ocho de los nueve subsectores que conforman esta actividad económica la desigualdad de las remuneraciones es mayor a 10 por ciento, aunque sólo en otros servicios la desigualdad es superior a 50 puntos porcentuales.

La mayor contribución de los ingresos en el sector servicios fue aportada por el alojamiento temporal, mientras que servicios de apoyo a los negocios aportó 18.1 por ciento, seguido de información en medios masivos con 16.1 por ciento.

No obstante, los referidos a esparcimiento sólo generaron 3.0 por ciento de los ingresos en la actividad de servicios, seguida de educación con 5.9 por ciento.

En el año de referencia los ingresos por la prestación de servicios observaron una mayor participación, con 93.2 por ciento del total en los establecimientos, seguidos por los ingresos por la compraventa de mercancías sin transformación con 3.0 por ciento.

El hospedaje y hotelería también no sólo destacó por ser la rama que más aportó al sector de servicios, sino porque es donde existe menos desigualdad en la distribución de remuneraciones.

El Inegi reveló que en alojamiento temporal la diferencia entre las remuneraciones de mujeres y hombres es de 3.6 por ciento.

Sin embargo, en servicios profesionales la brecha por género es de 10.8 puntos porcentuales, mientras que en apoyo a los negocios, esparcimiento, inmobiliarios, educativos, salud e información en medios masivos la diferencia oscila entre 18.2 y 25.6 por ciento.

El Inegi destacó que servicios personales y de reparación la brecha de remuneraciones es de 53.4 puntos porcentuales.

El 93 por ciento de los hombres que laboran en estas actividades está contratado directamente por la empresa o negocio de forma temporal o con planta, mientras que en igual situación se encuentra 92.7 por ciento de las mujeres.

El resto, tanto hombres como mujeres, dependían contractualmente de otra razón social o cobraron exclusivamente con base en honorarios o comisiones.

Con relación al nivel de estudios por género, la encuesta mostró que las mujeres que laboran en el sector de servicios cuentan con una mejor preparación académica que los hombres.

Mientras 14.8 por ciento de la población masculina cuenta con estudios de educación superior, la femenina con 15.0 por ciento.

El 18.7 por ciento de los hombres que laboran en estas actividades cuentan con educación media superior, mientras que 16.3 por ciento de la mujeres tienen ese nivel.

No obstante, la población femenina sin instrucción sólo representa 0.8 por ciento y con educación básica 15.2 por ciento. En el caso de los hombres 1.0 por ciento y 18.2 por ciento, respectivamente.

En lo referente a fuente de financiamiento, el Inegi halló que 47.0 por ciento de las unidades económicas de servicios privados no financieros recurrió a algún banco. El 20.4 por ciento acudió a prestamistas privados o agiotistas y 13.5 por ciento obtuvo un crédito o financiamiento con personas propietarias o socias.

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