Consulta, pero falta mucho por hacer

 

Por Ángel Álvaro Peña

Si bien los resultados de la consulta por la revocación del mandato no llegaron a la meta propuesta de 37 millones de personas participantes, sí resiste un análisis que puede ser significativo tanto al poder como a la oposición, quienes deben realizar una lectura minuciosa de esta participación, que casi triplica a la anterior que definía si se enjuiciaba a los ex presidentes de la República.

Los cálculos determinan una participación entre 16 y 17 millones de personas, con una aceptación de más del 90 por ciento a favor de que continúe el Presidente; poco menos del 10 por ciento quiere que sea revocado y un porcentaje extraordinariamente alto de votos anulados, como si existiera consigna detrás de este número.

Entre los votos anulados se encuentran el del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien en lugar de votar escribió la leyenda “¡Viva Zapata!”, y el de Dante Delgado, líder vitalicio de Movimiento Ciudadano, quien puso una cruz a lo largo y ancho de la boleta, asegurando que se trataba de un teatro.

Los resultados exigen una interpretación seria y objetiva para que los partidos políticos no se sorprendan cuando manden a competir a sus candidatos por la gubernatura de seis estados en este año y dos cargos iguales, el año próximo. Por dar sólo un ejemplo, en Aguascalientes, donde el líder nacional del PAN aseguró que ganaría ese partido, los resultados que la consulta por la revocación de mandato arrojó fueron sorpresivos para los panistas, ya que sólo el 8.1 por ciento quiere que no continúe al frente del gobierno.

Otro de los aspectos que deben leerse con mucho cuidado es el valor de las actuales encuestas, que en muchos casos son realizadas por Twitter, por WhattsApp, por Facebook o por teléfono. Si tomamos en cuenta que sólo la mitad de la población cuenta con estas herramientas de comunicación, podemos entender que el ejercicio democrático del 10 de abril fue una encuesta nacional muy profunda, que, a pesar de que mucha gente se había ido de vacaciones y de las dificultadas colocadas por el INE para encontrar las casillas, es muy clara.

La oposición insiste en que el Presidente ya no tiene el apoyo que tenía, y el partido en el poder asegura que aumentó. Lo cierto es que son números que debe analizar más de un partido de oposición porque si esto se extiende a las elecciones federales de 2024, más de uno de estos institutos políticos quedaría, irremediablemente, sin registro.

Así también se dividen las opiniones acerca de la manera en que se califica al árbitro electoral, porque no falta quien asegure que la consulta se llevó a cabo de manera ordenada y tranquila gracias al INE, y hay otra parte de la población que asegura que la jornada electoral se realizó a pesar del INE. Institución que cada día se separa más de la población y se enfrenta a ella con desplantes de prepotencia, racismo y discriminación.

Resulta curioso que tanto de un bando como de otro se dividan las opiniones respecto al árbitro electoral, que no debía tener dudas al respecto; sin embargo, para gran parte de la población debe transformarse, refundarse, ser más congruente con los tiempos que vivimos. En realidad, colocó muchos obstáculos sin justificación desde hace un año y puede interpretarse como una oposición a la revocación que esperaban contundente, pero lo cierto es que no llegó a ser vinculante. Es decir, sólo sirve su vinculación cuando los resultados exijan una acción al respecto, o sea la revocación. De tal suerte que, si los 16 millones de votos emitidos hubieran votado por que se fuera el presidente, no tendría validez porque no llegó al 40 por ciento del padrón electoral. Lo cual le otorga su validez.

Donde se avanzó fue en la participación de la población que pasó de 17 a 26 millones de participantes en una consulta, figura de participación que no existía en México, muestra de que la gente quiere hacer valer su opinión e influir en las decisiones del gobierno que anteriormente se hacía en lo oscurito.

La consulta debemos estar consciente, se realizó a favor de una persona, no se emitieron esos votos a favor de un proyecto o de un movimiento. Es decir, la figura el presidente de la república rebasa el potencial político de su partido, que se encuentra en una grave crisis interna, y que tiene problemas hasta para elegir a los candidatos.

Los resultados favorecen a una persona que ya no será pública en poco menos de tres años, lo cual debe preocupar a Morena, que ya no tendrá sobra en la que pueda cobijar sus errores y desvaríos. Porque muy pocos o nadie votó por la Cuarta Transformación sino por Andrés Manuel López Obrador, lo cual coloca al partido en el poder en un estado de vulnerabilidad que debe obligar a la cúpula de ese organismo político a trabajar a marchas forzadas si quiere seguir existiendo. Los resultados publicados al cierre de esta edición son de un 65.7 por ciento donde se otorga 91.1 por ciento a la continuidad del mandato, con 9,339, 704 votos; por el no, con el 7.5 por ciento, con 770,670 votos y una alta cantidad de votos nulos: 151,751 votos.

La oposición debe darse cuenta que sólo puede competir contra una persona con liderazgo con otro líder, pero ese hombre o mujer, todavía está en la sombra del escenario político del país.

 

PEGA Y CORRE.

Lorenzo Córdova, consejero presidente del INE aseguró que al consulta fue un éxito, pues demostró que el sistema electoral funciona bien…Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.