COLUMNISTAS

Cuando todos terminan pareciéndose

ALMA GRANDE
POR ÁNGEL ÁLVARO PEÑA

En política mexicana existe una regla no escrita: aquello que se critica durante años suele convertirse, tarde o temprano, en herramienta propia.

La decisión del PRI y del PAN de impulsar figuras similares a los “coordinadores de la transformación” que desde hace tiempo utiliza MORENA deja una lectura más interesante que la competencia electoral en sí misma: el reconocimiento tácito de que las formas también generan poder.

Durante meses, la oposición cuestionó la creación de estructuras partidistas que, sin ser formalmente precampañas, funcionan como espacios de posicionamiento, recorrido territorial y construcción de imagen pública. Hoy, lejos de desmontar ese modelo, ha decidido adaptarlo.

Los nombres cambian. En un lado aparecen los “Coordinadores de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional”; en otro, los “coordinadores de la Defensa de la Patria, la Familia y la Libertad”; y del lado priista surgen los “Defensores de México”. Pero detrás del empaque parece existir una misma intención: empezar la carrera antes de que oficialmente comience.

El fenómeno no es menor. Las precampañas están previstas legalmente hasta enero de 2027, pero el país ya observa registros, estructuras, recorridos, enlaces territoriales y mensajes dirigidos a instalar nombres en la conversación pública. La ley marca el calendario; la política busca adelantarse a él.

MORENA celebra que le copien el método y presume que eso confirma la legitimidad de su estrategia. La oposición, por su parte, parece haber entendido que competir bajo reglas distintas puede significar llegar tarde.

La pregunta de fondo no es quién inventó el mecanismo ni quién lo ejecuta mejor. La pregunta es si esta normalización de las precampañas sin llamarlas precampañas terminará vaciando de sentido los tiempos electorales.

Porque cuando todos usan el mismo camino, deja de ser una innovación y se convierte en costumbre.

Y en política, las costumbres suelen durar más que las promesas. Está columna se publica todos los lunes, miércoles y viernes.

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